El operador francés France Télécom ha anunciado que no formalizará con una oferta su proyecto de compra de TeliaSonera anunciado a comienzos de mes, porque no ha cerrado un acuerdo sobre las condiciones financieras con la dirección del grupo escandinavo. France Télécom explicó en un comunicado que "pese al interés marcado en favor de este proyecto, el diálogo abierto con el consejo de administración de TeliaSonera no ha podido concluir en un acuerdo sobre los parámetros financieros". La compañía francesa había presentado una propuesta de compra "amistosa" el pasado día 5 y aunque no había fijado entonces un precio fijo, se había hablado de un monto global de unos 30.000 millones de euros por la totalidad del grupo sueco-finlandés, incluida la asunción de su deuda.
La dirección de TeliaSonera rechazó rápidamente los avances de France Telécom por estimar que el precio que se sugería estaba muy por debajo del precio real de su empresa. El operador escandinavo, nacido en 2002 de la fusión del sueco Telia y del finlandés Sonera está controlado en un 37,3% por el Estado sueco, en un 13,7% por el Estado finlandés y en un 18,2% por instituciones y empresas de Suecia. Hoy France Télécom recordó que se trataba de "crear uno de los líderes mundiales del sector con sólidas perspectivas de crecimiento y una creación de valor para las dos partes" pero insistió en que ese proyecto "no es indispensable" para la puesta en marcha de su propia estrategia. Contó también que durante la preparación de la operación ahora abortada, y durante las discusiones con la dirección de TeliaSonera se ha ajustado "al estricto respeto de los criterios estratégicos de crecimiento externo, así como a los criterios financieros de control de su deuda, de creación de valor y de mayor remuneración de sus accionistas", según los referentes que se habían establecido en febrero. Renunciaría si bajaban las acciones El pasado día 7, sólo dos días después de desvelar sus intenciones de comprar TeliaSonera, France Télécom ya había advertido de que renunciaría a la operación si sus acciones seguían bajando como lo hicieron nada más conocerse esos planes. De hecho, los mercados no recibieron con agrado esa noticia y castigaron los títulos del grupo francés que, mediante esta adquisición esperaba convertirse en el "número cuatro" mundial del sector.