España recupera algo de terreno en el ranking de competitividad de Davos hasta el puesto 36 este año, después de dos años de fuertes caída que lo llevó desde el lugar 29 que ocupaba en 2008 y 2009 al 42 el año pasado.

Según el informe, el progreso de este año puede atribuirse a leves mejoras en varias áreas medidas por el índice, así como por un deterioro en el desempeño de otras economías que previamente estaban clasificadas por delante de España.

"A pesar de una lento recuperación económica y un debilitamiento importante de la estabilidad macroeconómica (pasando de la posición 66 a la 84), el país ha logrado mejorar su desempeño gracias a un mayor uso de las TIC (hasta del 29 al 24) y su capacidad de recuperación en términos de inversión en I + D y la capacidad de innovación", explica el informe.

"Mejorar aún más estos factores será crucial para el futuro de su recuperación y la transformación económica que tanto necesita", explica la entidad.

En general, "la ventaja competitiva de España se ve obstaculizada por su los desequilibrios macroeconómicos", añade el informe. Davos destaca que "es muy alto y creciente déficit público (puesto 134), su alto nivel de deuda pública (108), y soportando su muy baja tasa de ahorro nacional (83)".

El foro de Davos también pone el acento en la falta de flexibilidad del mercado de trabajo. "Las rigideces en el mercado laboral (134), tanto en términos de contratación y despido (137a) y en la desconexión entre la fijación de los salarios y los niveles de productividad (126) que ha erosionado tanto internacionales la competitividad en la última década, son preocupantes", añade.