En el marco de una complicada situación mundial, Europa ha dado pasos importantes en los últimos días, aunque aún quede mucho por hacer, y ha adoptado una nueva filosofía, la de la solidaridad.
La tasa de refinanciación para los países en problemas es mucho más baja que la tasa de refinanciación de los fondos de apoyo. La posibilidad de que estos fondos de apoyo compren deuda soberana de estos países ha vuelto al mercado, con una reducción del coste del orden del 40%. El objetivo de la Unión es prestar ayuda a las economías, no de forzarlas a equilibrar sus presupuestos. Un asunto importante es la posibilidad de un inusual préstamo de Bruselas de 8.000 millones de euros de ayudas estructurales para hacer revivir la economía griega aunque existirán todavía muchas preocupaciones sobre la forma en que estos países rectifican sus presupuestos.
Esperamos por tanto, una recuperación significativa de los mercados de renta variable que se han visto afectados por la crisis de la deuda soberana, la cual ha afectado en gran medida a los precios debido a la falta de visibilidad en la eurozona, algunos incluso manifestando su preocupación sobre la supervivencia de la moneda única. Por otro lado la reciente inquietud sobre el crecimiento económico mundial, ha sido otro factor clave, con los indicadores de mercado en franco declive en estos últimos meses, incluso aunque permanezcan sobre 50, lo que apunta a un incremento de la actividad

Desde nuestro punto de vista estas preocupaciones han sido de alguna manera exageradas. Es cierto que los niveles de crecimiento económico fueron más bajos, pero sin embargo sostenidos. Los mercados emergentes se están desacelerando ligeramente y Japón está en plena recuperación, manifestando un fuerte incremento de la actividad en los últimos meses. Además, la inflación nominal en los países desarrollados ha alcanzado probablemente su cima, ya que las materias primas se han estancado y han caído al mismo precio, en euros, como al inicio del año.

En el transcurso de los próximos meses su impacto en la inflación nominal debería ser negativo, lo cual debería dar poder adquisitivo a los hogares y permitir que las autoridades monetarias frenen el ritmo de sus reformas del tipo de interés, especialmente en Europa. Esto en particular debería permitir a los mercados tener en cuenta la importante mejora en las ganancias, que crecieron un 54% sobre los ingresos del último año, y que deberían registrar otro aumento de dos dígitos este año. No obstante, los mercados europeos están al mismo nivel que en septiembre de 2009, mientras que desde aquel momento los ingresos corporativos se han revisado un 35%. En definitiva, parece que existe un enorme potencial para la revalorización de la renta variable.

Philippe Chaumel, gestor del fondo Elan Club en Rothschild & Cie Gestión