España respira tras conocer la segunda y última subasta del Tesoro de esta semana. La entidad ha conseguido colocar 3.906 millones de euros, ligeramente por debajo del límite máximo fijado, en bonos a seis, ocho y diez años. El coste de adjudicar nuestra deuda se mantiene en niveles similares a las anteriores subastas, ignorando las dos rebajas consecutivas del rating que la agencia Moody´s ha realizado sobre la deuda nacional y hoy le ha tocado el turno a las CCAA y a entidades financieras de la talla del Banco Santander y BBVA.

El Tesoro ha podido adjudicar en la parte alta de su rango. Su objetivo era colocar entre 3.250 y 4.250 millones de euros en bonos a seis, ocho y diez años. El importe final ascendió a 3.906 millones.

La mayor parte, 1.788 millones de euros, se adjudicó en los bonos a diez años. La demanda se mantuvo en línea con subastas anteriores. La ratio de cobertura apenas bajó de 1,9 a 1,8 veces.

El coste presentó una mejora más significativa respecto a la subasta previa de bonos a diez años, la celebrada el pasado 21 de julio. La rentabilidad media bajó desde el 5,896% hasta el 5,433%. En los bonos a ocho años, el interés medio fue del 5,11%, y del 4,782% en los títulos a seis años.

La última oleada de rebajas de ráting se produjo a última hora de ayer. Moody's, un día después de recortar la calificación de España, ha bajado la nota a diez comunidades autónomas, dos provincias vascas, a las grandes entidades financieras (Santander, BBVA, La Caixa, Caixabank y CECA) y a tres empresas públicas. En el caso de Castilla-La Mancha ha situado su ráting al nivel de 'bono basura'.