El Royal Bank of Scotland, controlado por el Estado británico, advirtió hoy de que el número de despidos planeados por el banco podría seguir aumentando a lo largo de 2009, hasta superar los 2.700, la cifra ofrecida a principios de año por el banco. El presidente de la entidad, Philip Hampton, señaló que el objetivo es reducir costes en cerca de 2.500 millones de libras (2.743 millones de euros) en el próximo trienio.
"Ese dato (los despidos) no es el final de la historia", indicó Hampton, que se negó a concretar el número total de despidos que la entidad planea en estos momentos y dónde van a efectuarse. No obstante, el máximo directivo del RBS precisó que "se hará todo lo posible para que los recortes de personal se reduzcan al mínimo".

Asimismo, durante la Junta de Accionistas celebrada hoy en Edimburgo (Escocia), el presidente de la entidad, controlada en un 70% por el Estado, pidió encarecidamente que se ponga fin al "castigo público" al que se está sometiendo al banco. "Debemos poner en un segundo plano los vergonzosos hechos de los últimos meses para que podamos centrarnos en devolver la salud al banco", aseveró Hampton.

Sobre las críticas recibidas por la entidad a cuenta de la multimillonaria pensión que recibirá el ex presidente de la entidad, Fred Goodwin, de 703.000 libras anuales (772.000 euros), Hampton quiso destacar que la mayoría de los trabajadores del RBS "no son peces gordos" y que reciben un sueldo de menos de 21.000 libras anuales (23.000 euros). "No se merecen tales críticas", añadió el presidente.

Por otra parte, Hampton admitió la responsabilidad de la ejecutiva del banco en la desastrosa compra del holandés ABN Amro en 2007 y explicó que, de no haberse producido, el RBS hubiera obtenido un beneficio operativo positivo en 2008.

El pasado mes de febrero, el Royal Bank of Scotland anunció las mayores pérdidas de la historia empresarial británica, de 24.137 millones de libras (unos 27.000 millones de euros) en el pasado ejercicio. EFECOM