La economía española ha crecido a una tasa del 4% en el primer trimestre del año, el mismo porcentaje que el periodo anterior. La estabilidad de la demanda interna y la aportación del sector exterior apoyan este crecimiento. Para 2008 augura una desaceleración del PIB, aunque alcanzará ritmos de crecimiento por encima del 3%.
En su último boletín, el Banco destaca que no percibe que el próximo año, en un entorno de condiciones financieras menos holgadas, haya otros factores que puedan impulsar la inversión residencial con la intensidad que lo han hecho en los últimos años. En cualquier caso, para que registrase ese crecimiento, el Banco subraya que es "fundamental" que las exportaciones mantengan el tono más favorable de 2006, aunque los mercados de exportación sean menos dinámicos y las compras del exterior se moderen en línea con la demanda nacional. En cuanto al desequilibrio exterior, en 2007 y 2008 prevé que el déficit siga aumentando, debido al incremento del déficit comercial y, sobre todo, al deterioro de otras rúbricas de la balanza de pagos que en ocasiones lo han compensado, como las rentas netas que han de satisfacerse por la creciente deuda externa acumulada y las transferencias corrientes al exterior, especialmente las remesas de inmigrantes. Respecto a los hogares, el boletín cree que el nivel más alto de los tipos de interés podría impulsar una recuperación de la tasa de ahorro, que en los últimos años ha experimentado continuos descensos. Además, advierte del riesgo que supone la "fuerte" aceleración que refleja el recurso de las empresas a la financiación ajena, que puede entrañar problemas si la evolución económica es menos favorable de lo que las perspectivas empresariales parecen descontar. Por otra parte, el Banco recomienda que la política presupuestaria se oriente a prolongar "la senda de superávit" de las Administraciones Públicas de los dos últimos años y pronostica superávit "ligeramente" superiores a los que presenta el Programa de Estabilidad, ya que considera "que hay un margen para establecer objetivos algo más ambiciosos". Asimismo, alerta de que los buenos resultados fiscales de los últimos años han sido consecuencia de procesos que pueden perder intensidad, como es el caso de la recaudación del "boom" inmobiliario, cuyo carácter transitorio debe ser tenido en cuenta por la programación presupuestaria para los próximos ejercicios