El préstamo aprobado por el Banco Europeo de Inversión (BEI) a la firma automovilística Saab con motivo del acuerdo de compra alcanzado con Koegnisegg se ha convertido en la principal traba encontrada por el fabricante de vehículos deportivos Spyker para cerrar la adquisición de la filial sueca de General Motors, según informaron fuentes cercanas a la operación.