El presidente de General Motors, Fritz Henderson, afirmó hoy ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos que la compañía afronta su "última oportunidad", en relación con el plan de viabilidad y la suspensión judicial en que está inmersa. Henderson defendió que la empresa, para asegurar su futuro, necesita reducir su deuda, operar con unos costes laborales competitivos, disponer de una capacidad productiva ajustada a la realidad y seguir diseñando y fabricando coches "ganadores". El primer ejecutivo de General Motors insistió, como ya hiciera en su comparecencia ante el Senado, en la necesidad de reducir su red comercial en Estados Unidos a un nivel de entre 2.500 y 3.800 concesionarios, para un volumen de ventas de 10 millones de vehículos.