El presidente ejecutivo de Chrysler, Robert Nardelli, probablemente no correrá la misma suerte de su par en General Motors, Rick Wagoner. Nardelli, quien ha estado desde agosto del 2007 al timón de la tercera mayor fabricante de autos en Estados Unidos, parece haber evitado la mayor parte de la ira del público y los legisladores en contra de Wagoner mediante su rápidas medidas para recortar las compensaciones de los ejecutivos, eliminar empleos, vender marcas y asociarse con Fiat . Wagoner anunció el lunes su renuncia después de que en una reunión con el Gobierno el viernes en Washington se le pidiera su dimisión. La medida es parte de un acuerdo para que la compañía de automóviles obtenga un nuevo paquete de ayuda del Gobierno estadounidense.