En algunos casos, se trata de "intermediarios" ajenos al sector bancario, pero hay también bancos que han utilizado distintos vehículos al margen de sus balances para tratar de esquivar las regulaciones existentes y "sumarse así a la juerga". Dado que el sector bancario tiene un papel fundamental en el sistema de pagos, escribe González, cuando se ve afectado "se amplifican los riesgos sistémicos" y el impacto negativo "afecta a los flujos de crédito y a los ahorros de empresas y particulares"."Está claro que no se trata de un problema de falta de regulación", agrega el presidente del BBVA, según el cual "una reacción exagerada en esa dirección sería no sólo fútil sino contraproducente".Los bancos centrales tendrán que continuar inyectando liquidez Lo importante es aplicar las regulaciones "como es debido", dice González, quien añade que es evidente que, a corto plazo, los bancos centrales tendrán que seguir proveyendo al sistema de suficiente liquidez para "aliviar las tensiones en los mercados crediticios interbancarios y mayoristas".Pero los supervisores, los auditores, las agencias de calificación de riesgos, y sobre todo las propias compañías tendrán que estar más atentos a acertar en la gestión de la liquidez, entre otras cosas recurriendo a pruebas muy rigurosas para ver si se resistiría a potenciales tensiones.La actual crisis ha puesto de manifiesto que los modelos de evaluación de riesgo, pese a haber mejorado sensiblemente a raíz de las reglas del acuerdo sobre capital del Basilea II, tienen "sus limitaciones y son los mercados los que dan en definitiva la medida de su valor"."Nos sirve de recordatorio de que la transparencia y la prudencia en la toma de decisiones son tan importantes como el modelo más sofisticado", escribe el banquero español.González dice también que habría que considerar la conveniencia de asegurarse de que los incentivos de los agentes son acordes con algunos "principios básicos de prudencia financiera".La crisis en los mercados de activos titulizados indica, según González, que habría que obligar a quienes los ponen en el mercado a "retener en sus propios balances una parte significativa del riesgo" que tratan de repartir entre los compradores.También habría que revisar, dice, los esquemas de compensación de los ejecutivos para garantizar que en el futuro "reflejen adecuadamente su resultado a medio y largo plazo".Más transparencia en cuanto al riesgoEn cuarto lugar, añade González, es necesario hacer más transparente la exposición de los bancos al riesgo, para lo cual el acuerdo Basilea III, que trata de dar más disciplina al mercado, "es un buen punto de partida".El presidente del BBVA precisa, sin embargo, que hay grandes diferencias entre los modelos internos que utilizan los bancos y los supervisores, por lo que se requiere "una buena dosis de armonización"."La naturaleza de la crisis global demuestra la necesidad de una mayor coordinación de los marcos nacionales de regulación y supervisión", explica González, quien agrega que "es esencial un mayor diálogo y contactos más estrechos entre reguladores, supervisores y la industria si se quiere que (esos marcos) sean eficaces en el futuro".Finalmente, y lo que es más importante, agrega el banquero, "la crisis pone de manifiesto una vez más la relevancia y utilidad de los principios, por encima de las regulaciones, por precisas que sean éstas"."Todas las decisiones y acciones de los intermediarios financieros tienen que ser moral y socialmente aceptables, y no sólo exigibles legalmente, y deberían ser capaces de resistir todo el escrutinio público que sea preciso", sentencia González