El índice de precios al consumo de Japón, sin incluir productos frescos, ha registrado una nueva caída del 0,1 por ciento en mayo con respecto al año anterior. Acumula, por tanto, cuatro retrocesos consecutivos. El resultado coincide con las previsiones de los economistas. El IPC sin incluir los precios de la energía ha bajado un 0,3 por ciento.