El retardo continuado y casi sistemático en la liberación de las ayudas a Grecia y la falta de acuerdo en la concreción de medidas que permitan la estabilidad y mejora en esta crisis de de deuda de la Eurozona, propicia se alimenten, potencien y expandan los riesgos derivados; fundamentalmente, sobre la banca (ya no solo la francesa sino también la alemana o la belga) y sobre economías como la italiana y la española (principalmente la primera).
Así, con el paso del tiempo, los focos de tensión son más, los riesgos son más y las medidas tendrán que ser mayores. Necesitamos medidas y las necesitamos ya. Es por ello que ahora más que nunca debemos estar muy pendientes del calendario de eventos. Eventos en los que el mercado espera se confirmen todas esas medidas que se han ido avanzando (esperemos que no decepcionen) y se espera ayuden a estabilizar tanto la crisis de deuda en Europa, como la situación de la banca. Así, las fechas clave serán el 23 de octubre, cuando tenga lugar la cumbre de la UE, y el 3-4 de noviembre con el G-20 como protagonista. Y es que, pese la mayor predisposición mostrada en las últimas semanas por parte de las autoridades políticas europeas, por el momento, tan sólo las autoridades monetarias han sido las que efectivamente han decidido responder con urgencia a las exigencias extremas de los mercados (el BOE reactiva su QE en su última reunión y el BCE, recupera la barra de liquidez a 12 meses, junto con un nuevo programa de compras de bonos garantizados).

Mientras tanto, los mercados de renta variable siguen con buenas dosis de esperanzas, iniciando las reacciones alcistas más sólidas de los últimos meses. En el caso español, podemos ver que el Ibex35, tras alcanzar importantes zonas de resistencia, parece necesitar una recogida de beneficios antes de dar continuidad a la reacción alcista y superar con claridad la resistencia de los 8.900. Por el momento, se trata de una suave e inapreciable recogida de beneficios; de hecho, la reacción alcista actual se mantendría fuerte, en la medida que el selectivo español se mantenga por encima de los 8.350 puntos. Así, nos interesa ver si las cesiones tienen continuidad o si por el contrario, los avances se reanudan con rapidez, propiciando la ruptura de la zona de los 8.900 y con ella la activación de un escenario de continuidad alcista que podría llevarle a testear niveles de 9.200 con bastante celeridad.





Sin embargo, para que veamos reacciones alcistas de mayor calado, para que esos niveles de 9.200 queden rotos al alza y permitan activar un escenario de continuidad alcista hacia niveles de 9.400-9.800, deberíamos ver cesiones adicionales en los niveles de volatilidad. Y es que, pese las reducciones de volatilidad que han tenido lugar en la formación de estas reacciones alcistas, observo niveles de VIX superiores a los compatibles con una reacción alcista de mayor calado (necesitamos ver un VIX por debajo de 30).

Resumiendo, si las autoridades políticas no decepcionan, espero ver una continuidad alcista que superada la resistencia de los 9.200 podría extenderse hacia objetivos de 9.425-9.800 del Ibex35. Sin embargo, no olviden que este es un escenario probable para el corto plazo. En el medio-largo, sigo viendo un horizonte cuanto menos complicado.