Estados Unidos registró en julio una caída de la construcción de viviendas del 6,1% a 1,381 millones de unidades, su nivel más bajo desde enero de 1997. Este decepcionante resultado supone una fuerte corrección para este mercado y refuerza la argumentación de que el segundo trimestre registrara un crecimiento económico más débil. Los datos de junio y mayo fueron revisados ligeramente al alza pero aún son un reflejo del optimismo que predominaba en el segundo trimestre. Unos estándares de préstamos más rígidos, el temor a las consecuencias de la situación crediticia y la cautela en la conducta de los consumidores llevan a los constructores a ser más prudentes antes de iniciar proyectos de vivienda.