El banco central de Australia ha elevado los tipos de interés en un cuarto de punto porcentual hasta situarlos en el 6,5% para hacer frente a la creciente inflación. La decisión, que los economistas llevaban pronosticando desde hace tiempo, podría ser impopular para el gobierno del primer ministro John Howard, a pocos meses de las elecciones legislativas, previstas a finales de año.