La sesión de ayer arrancaba con ímpetu, recogiendo el positivo cierre de la jornada del martes en Wall Street.
Los principales índices americanos lograban superar con contundencia resistencias significativas; un movimiento que en el caso del S&P (el más rezagado de los principales índices estadounidenses), significó superar con claridad la zona de máximos del pasado ejercicio.



Europa recogió ese movimiento con significativos avances pero, puesto que es donde supuestamente se encuentran todos los males, cotiza con cierto descuento respecto a los índices americanos. Tanto es así que incluso los principales índices europeos que en la jornada de ayer lograron consolidar las rupturas de la jornada del martes, siguen cotizando a cierta distancia de la zona de máximos del ejercicio 2.011.



Si ahora centramos la atención en un índice perteneciente a la llamada periferia euro, como lo es el selectivo español, encontramos que las distancias a la zona de máximos son ciertamente considerables. En concreto, en el caso del Ibex, los máximos del pasado ejercicio quedan un 33% por encima de los niveles actuales. ¿Qué conclusión podemos extraer de todo esto? Pese la dureza de las cesiones en el Ibex 35, pese la relevancia de los niveles alcanzados, los compradores siguen desconfiando de la renta variable española y siguen mostrando preferencia por índices más fuertes como lo es el caso de los índices americanos o los europeos del núcleo fuerte.
De hecho, si observamos el siguiente gráfico diario del Ibex, podemos concluir que pese las intenciones alcistas de las últimas jornadas, poco o nada ha cambiado y es que esa desconfianza en la renta variable española, es visible tanto en el corto como en el medio plazo.



La lectura que nos deja el medio plazo es la de un índice que se resiste a dar por finalizado el proceso de recuperación iniciado el pasado mes de noviembre, pero a la vez, un índice que encuentra importantes dificultades para dar continuidad al mismo. El resultado, una amplia zona e lateralidad que definimos entre los 8.120 y los 8.900.

En el corto plazo, tenemos un Ibex que consigue evitar un escenario de mayor debilidad al lograr mantener el importante soporte de los 8.120. Sin embargo, la zona de resistencias de 8.390-8.400 que establecíamos como zona de resistencias a superar para considerar consistente la recuperación, se le resistió al Ibex. Pese dejar un máximo intradiario en los 8.500, el cierre quedó en los 8.391 y por tanto, verificando que la zona de resistencias sigue ejerciendo de freno. Así, ahora quedamos a la espera de ver si el selectivo español contará con presión alcista suficiente para materializar la ruptura de la resistencia de los 8.390-8.400 y activar un escenario de continuidad alcista hacia niveles de 8.630-8.900, porque de lo contrario, esperamos ver más cesiones, más testeos al soporte de los 8.120 y una presión bajista creciente que propiciará la ruptura definitiva del citado soporte. Y si esto ocurre, si el soporte de los 8.120 finalmente queda roto a la baja, la vuelta bajista hacia los mínimos de 7.600-7.500, sería más que probable.