Una demanda que ha estallado, un nombre absurdo y una acción que cotiza en máximos. Corning cumple todos los requisitos para ser mirada con lupa en estos momentos.
Es una de las muchas tecnológicas que cotizan en el Nasdaq y que ha recibido, en línea con el resto de compañeras del índice, órdenes compradoras hasta colocarla en máximos. El estallido en la demanda de los televisores de LCD que ha derivado en la caída en los precios del cristal, como consecuencia del exceso de oferta, ha elevado los precios de la compañía. Factores que se unen al nombre absurdo –Gorilla Glass- con el que esta entidad vende su seña de identidad.

Desde la publicación Fool.com, los expertos reconocen que no hace mucho tiempo la dirección de la compañía había advertido de que los jugadores de la televisión LCD- como AU Optronics ó Sony- comprarían sus pantallas a bajos precios lo que llevó a reducir el negocio de la compañía en un 5% interanual en el tercer trimestre, a pesar del incremento de las ventas en el mismo período.

La historia de Corning se presenta como una historia de éxito, investigación tras investigación. En el artículo se hace referencia incluso al momento en que Steve Jobs no dudó en incorporar esta tecnología a aquellos de sus dispositivos que debían ser resistentes. Una pantalla que no se rompe ni se ralla era, cuanto menos, algo que no se podía dejar pasar.

Los analistas que bajan la estimación de Corning y los inversores que venden sus acciones fijándose en las cifras del último trimestre, el éxito de la evolución de una determinada línea de productos…son inversores de largo plazo. La adopción de las pantallas Gorilla Glass cada vez va a más. De hecho, el rotativo Globe and Mail de Toronto explicó que Corning fue el gran vencedor de la Feria Anual de las electrónica, después de Microsoft. La decisión de adoptar esta tecnología en dipositivos móviles, smarthpones y televisiones por parte de los grandes jugadores, Motorola Movility, Samsung o Sony ha abierto un mercado que, según el CEO de la compañía, podría reportarles cerca de un billón de dólares.