No es un mal momento para cambiar el foco. Las inversiones, entendidas en su concepto más amplio, son también aquellas que en momentos de volatilidad alta, prefieren tener algún pájaro en mano. Del mismo modo, las compañías también evolucionan hacia fórmulas que permitan mantener el dinero guardado bajo llave en el cajón de la liquidez. Todo vía dividendos. Metidos ya en temporada de resultados, nos planteamos cómo sería llevar a cabo una inversión a través del prisma de la rentabilidad por dividendos, más allá de la cotización bursátil de la compañía.

El Ibex 35 presenta una media de rentabilidad por dividendo en el entorno del 6%, nada desdeñable a la hora de hacer una cartera en un periodo en el que hasta el menor de los inversores puede estar expuesto a una volatilidad excesiva. Al contrario de lo que sucede en momentos de economía expansivos cuando la cotización de las compañías aporta más rentabilidad que los dividendos, tal y como se encuentra la marcha mundial ahora, el dividendo parece la vía más segura de obtener beneficios y se ajusta perfectamente al traje a medida de los inversores más conservadores.

A la hora de emplear este criterio, Covadonga Fernández de Selfbank asegura que “es fundamental fijarse en compañías con sólidos balances, buena generación de caja y sin problemas financieros de forma que sean capaces de mantener la política de remuneración al accionista en los próximos años.” Y es que ahí reside el encanto. Nada de inversiones a corto, si se quiere sacar partido a la política de retribución al accionista de una compañía lo suyo es permanecer años.

Clásicos: Telefónica, BME y Santander
A la compañía de César Alierta no hay recomendación de analista que se le resista. En el último Investor Day de Londres anunció una revalorización del dividendo hasta 1,75 euros por acción para el 2012 asegurándose así uno de los primeros puestos dentro del Ibex 35. Telefónica “es la compañía por excelencia en cuanto al reparto de dividendos”, asegura Covadonga Fernández, que es, dice, “su gran generación de caja, por encima de la media de sus comparables, lo que le permite mantener año tras año una política muy enfocada a la remuneración de los accionistas.”

Se trata de algo relativamente nuevo. Telefónica no era la gran compañía en base a dividendos que dice ser ahora. Corría el año 1998 cuando el ex presidente de la compañía Juan Villalonga decidió que si se podía garantizar una buena cotización bursátil, para qué andar pagando extra a los accionistas: ellos no tendrían quejas y la caja de Villalonga rebosaría liquidez. Fue César Alierta quien paulatinamente recuperó la tradición perdida hasta la actualidad. Este año Telefónica abonará 1,6 euros por acción el próximo 6 de mayo y es que es una empresa de las que “sacan una sonrisa al accionista, junto con Telecinco y BME”, según sostiene Ignacio Albizuri, director y analista de Mercados de DeltaStock.

BME sitúa su dividendo en el 7,07%, según datos facilitados por Dracon Partners. Es también un clásico, junto con Telefónica, puesto que “la rentabilidad por dividendo siempre ha sido alta”, afirma Susana Felpeto, analista de Atlas Capital. De hecho, “últimamente incluso se ha recuperado en la medida en que ha vuelto a haber rumores” sobre una posible fusión con algún que otro mercado financiero. “Otra desventaja que se puede descontar también”, añade Susana Felpeto, es que “las plataformas alternativas” que han ido surgiendo en los últimos tiempos (cabe remarcar que BME en España se enmarca casi bajo la definición de monopolio) “no han conseguido quitarle cuota de mercado”. Pero, sin duda, la principal ventaja con la que cuenta BME “es que algunos de los valores más líquidos del Eurostoxx, como es el caso de Telefónica, cotizan dentro del Ibex 35”.

Con una rentabilidad en el entorno del 7% aparecen también dos financieros, Santander y BBVA. En su caso, la crisis financiera internacional les está pasando factura y no se descarta que pudieran verse afectados en un futuro. En todo caso, hasta el 2 de mayo cinco entidades financieras repartirán más de 2.200 millones de euros en dividendos. Aún así, según Felpeto, “algunos de esos pagos por dividendo están optando por la ampliación de capital”, de hecho, más del 80% de estos derechos acuden a una ampliación liberada de acciones, en lugar del cobro en metálico.

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