Las Cajas Rurales de la Comunitat Valenciana redujeron sus beneficios en 2009 en un 32 por ciento respecto al año anterior, al aumentar las provisiones en un 42 por ciento, y alcanzar los 172 millones de euros, según se desprende de los resultados del ejercicio pasado. La tasa de morosidad se sitúa en el 5,7 por ciento en este ejercicio.