El presidente de EEUU, George W. Bush, propuso hoy una expansión de su plan para ayudar a los propietarios en dificultades para pagar las hipotecas de sus viviendas, que la Casa Blanca calcula que ayudará a cerca de medio millón de deudores. El plan, una ampliación del que Bush ya presentó a principios de este año para hacer frente a la crisis en el sector inmobiliario, haría que el Departamento de Vivienda garantizara créditos hipotecarios a cambio de que los bancos aceptaran una reducción en el valor de esos préstamos. Según explicó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, la ampliación permitirá garantizar créditos a ciudadanos que cuentan con ingresos mensuales y tienen un historial de crédito satisfactorio, pero se han retrasado en los pagos de su hipoteca y que ven cómo los intereses de su préstamo, de tipo variable, amenazan con subir.