Un reflejo de la salud de un activo es el número de transacciones que se realizan, a mayor número de transacciones con un precio más elevado el efectivo negociado aumenta, esto implica salud en la tendencia alcista.

En el caso de BME esto no ocurre a medida que el precio aumenta el número de acciones negociadas cae, mostrando un menor interés del mercado a unos precios determinados.

Este movimiento lo podríamos trasladar al conjunto de la RV de España, donde el efectivo negociado está reduciéndose a ritmos de dos dígitos en términos interanuales para los meses de abril y mayo. Circunstancia preocupante debido a que es un barómetro para medir la actividad de BME.

Si a esta circunstancia le sumamos la dificultad de marcar nuevos máximos crecientes y las divergencias bajistas que presentan los osciladores de precios (ver indicador MACD), parece razonable mantener una actitud prudente con la compañía. En este sentido consideramos oportuno mantener el riesgo en un testeo de soportes, 20,01 siguiente nivel, mientras el precio no quite la razón y consiga recuperar la zona 21,20 / 21,40.

BME gráfico diario