Dos días de reunión en el seno de la FED y, tal y como estaba previsto, a las 20:15 horas se ha dado a conocer la decisión. La Reserva Federal ha concretado que comprará 400.000 millones de dólares en deuda a largo plazo (bonos con vencimiento de entre 6 a 30 años) que se financiará de la venta de la misma cantidad de bonos a corto plazo (de 3 años a menos). Con esta jugada, Ben Bernanke consigue desplazar aún más en el tiempo un tercer quantitative easing y a su vez no aumentar la balanza de la FED.

El banco central estadounidense recurre así a la 'operación Twist' para estimular la economía. La decisión no ha encontrado el consenso y tres de sus miembros del Comité Abierto de la Reserva Federal se han opuesto a esta medida. Este movimiento rebalanceará su cartera de bonos, que actualmente tiene un volumen de 2,85 billones de dólares, para inclinarla más hacia valores de largo plazo.

Al mismo tiempo, la institución monetaria presidida por Ben Bernanke ha vuelto a reafirmar su posición de mantener los tipos casi a 0 hasta mediados de 2013, al insistir que las condiciones económicas probablemente exigirán que se mantengan así. Desde diciembre de 2008, el precio del dinero se mantiene entre 0% y el 0,25%, su nivel histórico más bajo.

Cierta recuperación en los próximos meses
En su comunicado, la Fed ha señalado que espera una cierta recuperación económica en los próximos trimestres, aunque destaca que el nivel de desempleo sólo se reducirá "gradualmente".

El banco central también añade que el crecimiento económico se mantiene lento, tal y como reflejó el último Libro Beige, y que el mercado laboral mantiene una persistente debilidad que lleva a la tasa de paro a seguir en valores elevados. En agosto, el nivel de desempleados de la primera economía del mundo se mantuvo en el 9,1%.

En cuanto a la inflación, la Reserva Federal destaca que parece haberse moderado desde comienzos de año, cuando las tensiones en Oriente Medio llevaron al barril de crudo a cotizar en máximos de dos años y medio, por encima de los 100 dólares. También anota que el gasto familiar crece a un ritmo modesto, pese a la recuperación de las ventas de coches.