La filial española de Basf cerró 2010 con 1.317 millones en ventas, lo que supone un 22% más que un año antes.


Basf acabó el primer trimestre de este año con ingresos de 413 millones, un 43 por ciento más respecto al mismo periodo del pasado año, unas cifras que para Erwin Rauhe, vicepresidente y consejero delegado de Basf Española, avalan que la crisis para la compañía es cosa del pasado, aunque a nivel coyuntural todavía pesan incertidumbres.

Basf ha justificado las cifras en España por la mejora general de la demanda, sobre todo del extranjero, la recuperación de la facturación a terceros y a una serie de operaciones organizativas y estructurales que han ampliado su cartera.

El director de la planta de Tarragona, Joan Maria García Girona, ha recordado que durante la última década Basf acumula inversiones por 375 millones de euros en la Península y prevé invertir este 2011 unos 30 millones de euros, de los que 12 se destinarán a Tarragona.