El dilema en el cual nos encontramos ahora, económicamente hablando, es si necesitamos la creación de un banco malo. Ahora ya está popularizado este término, pero hace poco tiempo esta expresión inducía a error
¿Los bancos en general no son todos iguales? Pues no, un banco como todos conocemos es un negocio que, por lo general, gana mucho dinero y si alguna vez pierde o entra en problemas y su volumen es muy importante para la economía de un país o una zona mayor, se acude a su rescate con LOS RECURSOS del Estado y de todos los españoles. Mientras haya beneficios se lo reparten sus accionistas propietarios.

¿Qué es un banco malo? En primer lugar, un banco malo es una entidad en la cual se descargan todas las operaciones con dificultades o “malas“ en la actualidad, principalmente las inmobiliarias. Si una entidad tiene hipotecas a promotores sobre vivienda o terrenos cuyo valor real es un % muy inferior al principal de la operación contabilizada , esta operación es susceptible de pasar al banco malo. Con esta operación el banco descarga su balance de un activo “tóxico” y lo traspasa a la otra entidad de nueva creación principalmente. De esta forma, apartamos operaciones de activo problemáticas saneando el balance de la entidad .

Pero no todo es tan sencillo. ¿A qué precio lo compra el banco malo? Con esta descarga la entidad pasa de inviable a viable, está saneada aparentemente, pero sus problemas no están en el resultado de la situación de estas operaciones sino en su estructura organizativa que las permitió porque los gestores que llevaron a la entidad a esta situación de rescate siguen gestionándola en la mayoría de los casos, salvo que sean absorbidos o rescatados por el FROB .

Además, esto cuesta dinero a los contribuyentes y no garantiza que el crédito vuelva a fluir al mercado que es, por otra parte, su objetivo principal, con lo que lo único que hacemos es arreglar las cuentas a una empresa privada cargando sus problemas y pérdidas a las espaldas de todos. Si esto fuera la solución, echémonos a andar, facilitemos el crédito a la entidad, que fluya la liquidez para las empresas y el mercado funcione y así todos saldremos ganando. Pero la experiencia en otros países no dice eso y hasta la fecha lo único que se ha hecho es dar a manos llenas liquidez al sistema, que se ha utilizado para solucionar el problema particular de cada entidad con los compromisos contraídos en préstamos y el mercado no ha funcionado y sin liquidez no hay recuperación de ninguna manera.

Los problemas de las entidades financieras afectan a la economía en general y a las empresas sobre todo. Se convierte en un trasfondo que todo lo empaña: las instituciones y todos los servicios, la creación de empleo, el bienestar social, etc. Pero el camino seguido hasta la fecha se ha mostrado ineficaz a todas luces. A fuerza de inyectar dinero a las mismas se pensaba que se reactivaría la economía pero eso no es así, en la época del bon, las entidades tuvieron que endeudarse fuera del país para hacer frente a la actividad frenética del crédito. Estos préstamos se han tenido que pagar o reconvertir y como la paralización afectó al negocio, no hay manera de salir de este círculo vicioso. Vamos haciendo renovaciones de la “pelota” sin poder asumir las pérdidas que se arrastran. Hay que tener en cuenta que más del sesenta por ciento de las operaciones con garantía real si actualizara su valoración no se cubriría el 80 % de la operación, con lo cual, las pérdidas no afloradas son mucho más cuantiosas de las que se publican. Con lo cual pienso que el verdadero problema de ajuste aún no ha aflorado en toda su crudeza en las entidades de este país.

Mientras tanto, las entidades cogen dinero del BCE al 1 o 0,5% compran “ bonos patrióticos” al 6% de media y van haciendo negocio, este diferencial del 5% mas las comisiones de colocación, vamos un chollo, además del aumento de comisiones a los clientes por todas las vías, es su negocio actual principal, para ir aminorando en la medida que se pueda la situación de quiebra del sistema. Todos tienen que saber que las entidades contabilizan en mora una cantidad igual o similar a lo que reconvierten, cobrar o venden, con el fin de equilibrar en la medida que pueden su situación contable, los cierres del trimestre son dramáticos en ese aspecto.

¿Qué salida tiene esto? Porque lo fundamental es que la actividad se regenere y fluya el dinero para financiar proyectos y dar liquidez a las empresas, con esto aumente el empleo y disminuya el paro Y TODO EMPIECE A FUNCIONAR.

Pero el verdadero problema y fundamental es primero conocer de qué estamos hablando, de qué importe de dinero estamos tratando. Se trata de poco, mucho o muchísimo, según alguna estimación que circula por el BdE, estaríamos cerca de los 200.000 millones de euros el valor de los activos tóxicos que la banca tiene en su conjunto, porque claro, a estas alturas de la película no vale hacer un medio apaño y no decir la verdad, las provisiones no cubren estas cifras y es necesario una fuerte inyección de capital. No olvidemos que, a todo eso, hay que añadir que las instituciones públicas deben cerca de 400.000 millones y con todo ya estamos hablando de cifras mayores. En fin, las cifras que se mueven deben ser definitivas y, sobre todo, reales dado que la desconfianza está instalada ya de antemano.

La mala calidad de los activos es una cuestión a valorar a valores de mercado actuales. Algunas entidades financieras ya están tomando esta medicina y creando sus bancos malos particulares para dar salida al ingente stock de productos tóxicos que mantienen. También habría que valorar, fruto de la situación, la morosidad de las empresas que se van deteriorando poco a poco dada la situación económica y la falta de solución a sus problemas de refinanciación para el mantenimiento de su actividad.

Po todo ello, la creación de un banco malo no es la panacea del sistema y la solución a todos nuestros problemas. La solución debe de venir, como siempre hemos comentado, de diagnosticar el verdadero montante del problema y una vez sepamos la realidad, aplicar la medicina que corresponda, porque quizás sea mejor dejar caer a las entidades que mal gestionadas han llegado a estos altísimos niveles de desequilibro en sus balances. Como en el mundo anglosajón se hace y no pasa nada, que quiebre una entidad o una caja no es el fin del mundo en EEUU. LO HACEN MÁS DE 100 CADA MES y no se cae el sistema, se fortalece, pero claro, allí más de uno va a la cárcel, aquí aún no. Aquí pueden esquilmar la entidad y difícilmente ocurre todo lo que se indica en la prensa.