La decisión de China el martes de exigir a los bancos que mantengan una porción mayor de depósitos en reserva demuestra que Pekín cada vez vigila más de cerca la inflación, pero es poco probable que esa medida por sí sola reduzca notablemente el exceso de fondos que se mueven en los mercados financieros del país asiático. En la señal más clara de que Pekín va a empezar a retirar una parte importante de su programa de estímulo, el Banco Popular de China ordenó a los grandes bancos que mantengan el 16% de sus depósitos en reserva, frente al 15,5% anterior, limitando la cantidad de fondos disponibles para préstamos y posiblemente reduciendo las expectativas de inflación.