No hay duda de que España seguirá bajo presión en el medio plazo y es que tal y como venimos advirtiendo durante el ejercicio, las comunidades autónomas no cumplirán con los objetivos de consolidación fiscal de 2.011.
Conocidos los resultados de ejecución presupuestaria del Estado y de la Seguridad Social hasta noviembre, han comenzado a conocerse las estimaciones de déficit con el que concluirá el ejercicio 2.011, y estas apuntan al 8% del PIB; claramente por encima del objetivo del 6%. De confirmarse este resultado, los ajustes que se vería obligado a acometer el gobierno el próximo año para alcanzar el objetivo de déficit fiscal del 4,4% del PIB, rondaría los 40.000 millones, más del doble que los 16.500 millones previstos por el nuevo Gobierno.

¿Será posible compaginar esas medidas de ajuste que nos exigen desde Europa, con medidas que permitan estimular el crecimiento económico? Tendremos que esperar las medidas que propone el gobierno de Rajoy pero a priori, parece ciertamente complicado.

Y en la renta variable española, ¿En que punto estamos? Estamos en una zona de lateralidad que convive con elevadas dosis de volatilidad.



Una zona de lateralidad (líneas rojas de trazo grueso), que como pueden observar en el gráfico, llega tras un duro movimiento bajista que se inició el pasado mes de febrero cuando el Ibex llegó a alcanzar los 11.165 y que se extendió hasta el mes de septiembre cuando el Ibex marcaba mínimos anuales en los 7.505. Desde entonces, desde que en septiembre el Ibex registraba mínimos anuales en los 7.500, el selectivo español intenta una recuperación que como decíamos, dibuja un lateral. Así, en el medio plazo tenemos una zona fundamental, los 7.500. Si esta zona se perfora a la baja, es muy probable que tenga lugar una continuidad bajista hacia niveles muy inferiores a modo de continuidad de la tendencia bajista de medio y largo plazo.

En el corto, como pueden observar en el gráfico, la zona de trading se va limitando con el transcurso de las jornadas. La zona de soportes de referencia queda en los 8.220. Por debajo de los 8.220, la vuelta a la zona de los 7.500 parece más que probable y por encima de los 8.566, el potencial alcista es atractivo para un inversor agresivo. Por tanto, sin perder de vista el soporte de los 8.220, estoy interesada en ver si los avances tienen continuidad y la reacción alcista actual gana en consistencia. Para ello, para poder evaluar la consistencia, centraremos la atención en la resistencia de los 8.566. Si el selectivo español cierra por encima de la misma, el potencial alcista inmediato queda en la zona de resistencias de 8.660 y 8.890 y si estas zonas se superan, podría tener continuidad hasta resistencias de 9.200-9.335.