Se estrecha el cerco alrededor de Florentino y la empresa que preside: nada de especular en Bolsa (asalto a Iberdrola como cultura del pelotazo), nada de jugar a mantener la cotización con la autocartera y otros cuidadores de mercado y sí adelgazar, sí destinar las desinversiones a desapalancarse. Lo dicen alto y claro, por fin, firmas reputadas del mercado.
Los analistas de UBS, Nomura e Ibequities consideran que ACS debe destinar el dinero de sus desinversiones a reducir deuda en lugar de a elevar su participación en Iberdrola, en la que posee un 12%, tras las últimas operaciones anunciadas, por las que la compañía de Florentino Pérez ha traspado el 25,83% de Abertis y la totalidad del capital social de Dragados Servicios Portuarios y Logísticos por 2.863 millones y 720 millones de euros, respectivamente. ACS reiteró en su última junta de accionistas que tenía la intención de elevar hasta el 20% la participación del 12% que actualmente tiene como primer accionista, lo que supondría una inversión de unos 2.000 millones de euros. Sin embargo, los informes hechos públicos por las principales casas de análisis recomiendan que la constructora destine, al menos gran parte de la inversión, a reducir su endeudamiento, que se ha incrementado en casi 1.200 millones de euros desde enero (hasta 10.423 millones).

No obstante, la constructora avanzó el pasado 30 de julio que destinaría los recursos de la desinversión de en Abertis a sus “planes de inversión”, entre los que se encuentra Iberdrola, pero también otros proyectos de concesiones o renovables. La compañía que preside Florentino Pérez debe alcanzar esa participación en Iberdrola o entrar en el consejo de administración de la eléctrica para consolidarla en sus cuentas.

Hasta ahora sólo se anota los dividendos. La entrada en el máximo órgano de gestión de Iberdrola está pendiente de la resolución del cruce de impugnaciones que las compañías tienen en los juzgados mercantiles. En este sentido, Nomura señala que la idea de ACS es alcanzar el 20% en Iberdrola, pero que la constructora no ha adquirido acciones pese a las oportunidades que han surgido en los últimos meses y subraya que, por el contrario, su presencia en la compañía depende, precisamente, de las refinanciación que haga de su deuda.

En este sentido, Ibequities también consideran que el uso “más lógico” del dinero sería destinar la mayor parte de la desinversión a reducir la deuda, e invertir una cantidad más reducida a adquirir un porcentaje pequeño del capital de la eléctrica.

Por su parte, UBS no prevé “fuegos artificiales” en Iberdrola y asegura, en la misma línea que Nomura, que la constructora ha declarado abiertamente su intención de alcanzar el 20%, pero que dado el elevado apalancamiento que requeriría para hacerlo, este movimiento “no tendrá lugar en el corto plazo”. Por su parte, otros analistas consultados por Europa Press, como la firma Selfbank o Atlas Capital, coinciden en destacar que ACS es una de las compañías con mayor endeudamiento al cierre del primer semestre, y que sus desinversiones le permitirán reducir su deuda. A su juicio, reducir deuda le aportará, además de poner al día su situación contable, le otorgaría una mejor posición para elevar su presencia en Iberdrola.

Fuente: www.lacartadelabolsa.com