Para el jefe de análisis de Goldman Sachs, Jim O'Neill, la mejora del crecimiento, la caída del desempleo y el sentimiento de que EEUU vuelve a la "normalidad" podrían hacer disparar los mercados de renta variable hasta un 20% durante el próximo 2011 y converir ese año en "el año de EEUU".

O'Neill, responsable global de Goldman Sachs Asset Management, emitió un comunicado esta semana en el que sitúa el crecimiento de la economía norteamericana en el 3.4% para el 2011 y el 3.8% para el 2012.

"Este crecimiento probablemente sea lo suficientemente fuerte para ayudar a disminuir el desempleo actual, lo que significará que comenzaremos a eliminar una de las peores consecuencias sociales que ha traído la crisis crediticia" añadió. El rendimiento de los bonos seguirá creciendo y el dólar podría apreciarse "bastante".

"Por supuesto en 2011 las cosas no volverán a la situación previa a la crisis en EEUU" comentó O'Neill. EEUU no puede sobrevivir con un consumo sobreapalancado, una baja tasa de ahorro familiar y un enorme déficit como el actual. "Considero que 2011 en este sentido, será el comienzo de una nueva etapa en la que EEUU volverá a un fuerte crecimiento de su PIB, y dicho crecimiento será gracias al incremento de las exportaciones e inversión", sentenció el responsable de Goldman Sachs.

O'Neill fue la primera persona que introdujo las siglas BRIC en referencia a los mercados de Brasil, India, Rusia y China. Ahora espera que los inversores sean capaces de distinguir entre estas economías crecientes, como las BRIC y aquellas que aún están "emergiendo".

Para 2011, añade a esta lista de "economías crecientes" a Méjico, Indonesia, Korea y Turquía, que junto con los BRICs, producen más del 1% del PIB global; y muy probablemente, esta cifra se incremente durante los próximos años. Además, señala O'Neill, aunque algunas economías tienen el potencial de fuerte crecimiento, aún deberían de ser consideradas como "emergentes" debido a su fuerte dependencia sobre los ciclos económicos y la influencia del G7 y de aquellos países con "economías crecientes".

Además O'Neill también habla sobre el dilema de la incertidumbre de la deuda soberana europea y echa la culpa a los líderes gubernamentales. Señala que si bien la deuda de EEUU es relativamente mayor que la de la Eurozona, existe una mayor confianza en su gobierno y en sus líderes económicos.

Por último, espera que la política europea ayude a Portugal, quien tiene unos problemas similares a los de Grecia, Irlanda y probablemente también a España.


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