
El último trimestre de Warren Buffett al frente de Berkshire Hathaway no fue todo lo reluciente que el histórico empresario merecía. El conglomerado registró beneficios operativos de 10.200 millones de dólares en el cuarto trimestre, lo que supone un descenso superior al 29% frente a los 14.560 millones obtenidos en el mismo periodo del año anterior.
La caída se explica, en gran medida, por el deterioro del negocio asegurador, uno de los pilares tradicionales del holding.
Los beneficios procedentes de la suscripción de seguros se desplomaron un 54%, hasta 1.560 millones de dólares, frente a los 3.410 millones del ejercicio previo. También retrocedieron los ingresos por inversiones asociadas a esta división, que pasaron de 4.088 millones a 3.100 millones, una contracción cercana al 25%.
Este retroceso llega justo cuando Buffett anunció su salida como consejero delegado en la junta anual de accionistas celebrada en mayo, cerrando una etapa de más de medio siglo al frente de la compañía.
Aunque continuará como presidente, la gestión ejecutiva ha pasado a manos de Greg Abel, quien asumió formalmente el cargo al inicio de 2026.
Resultados anuales en retroceso pese a la fortaleza histórica
El deterioro no se limitó al trimestre. En el conjunto de 2025, los beneficios operativos totalizaron 44.490 millones de dólares, por debajo de los 47.440 millones registrados el año anterior.
La división de seguros volvió a mostrar debilidad, con 7.260 millones en beneficios de suscripción frente a los 9.000 millones de 2024. Los ingresos por inversiones aseguradoras también retrocedieron, hasta 12.500 millones desde 13.600 millones.
En cuanto al beneficio neto total, que incluye las variaciones contables de las inversiones en bolsa, la cifra del cuarto trimestre se situó en 19.200 millones de dólares, ligeramente inferior a los 19.700 millones del mismo periodo anterior.
Estas magnitudes estuvieron condicionadas por una deterioración de 4.500 millones vinculada a participaciones en Kraft Heinz y Occidental Petroleum. Aun así, las ganancias por inversiones ascendieron a 13.500 millones.
En el acumulado anual, el beneficio neto cayó con mayor intensidad, hasta 66.970 millones de dólares frente a los 89.000 millones del ejercicio previo. Berkshire ha insistido tradicionalmente en que estas cifras pueden resultar volátiles debido a los ajustes contables derivados de las fluctuaciones de mercado.
En sus comunicados, la compañía ha reiterado que los resultados trimestrales pueden ofrecer una imagen distorsionada si se analizan sin perspectiva de largo plazo.
Liquidez récord y ausencia de recompras
Uno de los rasgos distintivos de la era Buffett ha sido la acumulación masiva de liquidez.
Al cierre del cuarto trimestre, el conglomerado mantenía 373.300 millones de dólares en efectivo, ligeramente por debajo del récord de 381.600 millones registrado en el trimestre anterior.
La reducción se produjo pese a la ausencia de recompras de acciones, una herramienta que Buffett utilizó en otras etapas cuando consideraba que la cotización estaba por debajo de su valor intrínseco.
La decisión de no recomprar títulos en este contexto ha generado debate entre analistas. Algunos interpretan la acumulación de caja como prudencia ante valoraciones elevadas del mercado estadounidense. Otros la ven como una señal de escasez de oportunidades atractivas a gran escala, coherente con el tamaño colosal de Berkshire.
En bolsa, las acciones de Clase A avanzaron un 10% en 2025, por debajo del 16,4% registrado por el S&P 500. Aunque el desempeño relativo fue inferior al índice, la comparación histórica sigue favoreciendo ampliamente al conglomerado.

Un legado difícil de replicar
Desde 1965, Berkshire Hathaway ha generado una rentabilidad anual compuesta del 19,7%, casi el doble que el S&P 500 en el mismo periodo.
La revalorización acumulada supera el 6.000.000%, frente al 46.061% del índice, incluyendo dividendos. Estas cifras sitúan a Buffett entre los gestores más exitosos de la historia financiera moderna.
Greg Abel, en su primera carta anual como consejero delegado, prometió mantener la cultura corporativa basada en la fortaleza financiera, la asignación disciplinada de capital y la descentralización operativa. El reto es importante. La escala actual de Berkshire dificulta replicar los crecimientos porcentuales de décadas pasadas, y la diversificación del conglomerado implica exposición a sectores con dinámicas muy distintas.
La caída cercana al 30% en el último trimestre de Buffett, eso sí, no empaña medio siglo de creación de valor.

