¿Cómo describirían hoy el momento estratégico de iadademstat dentro del pipeline de Oryzon Genomics?

La compañía ha experimentado una evolución muy significativa en los últimos meses. En este momento, creo que es legítimo afirmar que iadademstat se ha convertido, con diferencia, en el activo más importante del pipeline de Oryzon a corto y medio plazo.

Es, además, el candidato con una capacidad más clara para generar un momento estratégico dentro de la compañía. Esto se debe, principalmente, a los resultados muy positivos observados en leucemia y a las posibilidades que abren para avanzar hacia un desarrollo clínico acelerado.

Estamos hablando de un mercado con una elevada necesidad médica no cubierta y con un importante potencial comercial.

Los datos que van a presentar en EHA muestran un 100% de ORR y un 93% de RCc en primera línea de leucemia mieloide aguda (LMA). ¿Cómo valoran estos resultados y en qué medida creen que posicionan a iadademstat frente a otras combinaciones triples que están emergiendo actualmente en LMA? 

En primer lugar, los resultados que vamos a presentar en EHA todavía están evolucionando. Los datos comunicados hasta ahora corresponden al momento en el que se presentó el abstract, mientras que los que se darán a conocer en junio incluirán más pacientes y un mayor tiempo de seguimiento. Por tanto, esperamos que sigan siendo, como mínimo, igual de sólidos y, potencialmente, incluso más prometedores.

A día de hoy, lo que sí podemos afirmar es que los datos obtenidos son muy competitivos frente a otras combinaciones triples que distintas compañías están intentando desarrollar Probablemente, en Estados Unidos, el triplete que más atención está generando entre inversores y farmacéuticas es la combinación de venetoclax y azacitidina —el core o backbone— con inhibidores de menina.

Frente a esa aproximación, creemos que iadademstat presenta varias ventajas competitivas relevantes. La primera es que puede dirigirse a una población de pacientes mucho más amplia. Su mecanismo de acción no depende de la mutación genética concreta que presente el paciente con leucemia, mientras que los inhibidores de menina están enfocados a determinados subgrupos mutacionales, que representan aproximadamente un 30% del total de pacientes. Por tanto, nuestra combinación tendría potencial para tratar a un porcentaje significativamente mayor de la población.

La segunda ventaja está relacionada con el perfil de tolerabilidad y toxicidad. Hasta ahora, iadademstat no ha añadido toxicidades adicionales a las ya asociadas al tratamiento convencional. En cambio, los inhibidores de menina presentan problemas de cardiotoxicidad que requieren una monitorización específica de los pacientes.

Además, en términos de eficacia clínica, los datos disponibles hasta el momento son claramente superiores. Estamos hablando de un 93% de remisiones completas compuestas, mientras que los inhibidores de menina se sitúan por debajo de esas cifras. Por tanto, consideramos que nuestro perfil competitivo es más favorable.

También se están evaluando otros tripletes basados en anticuerpos. Hay una compañía que, por ejemplo, presentó recientemente en ASH los datos de su anticuerpo anti-Gamma Delta, que fueron positivos: en 38 pacientes mostró un 100% de respuestas, aunque con un 68% de respuestas completas. Nosotros estamos claramente por encima en este último parámetro.

Además, los anticuerpos presentan ciertos inconvenientes operativos y clínicos. El paciente debe acudir al hospital para recibir una transfusión que puede durar varias horas, frente a la comodidad de una administración oral en casa. También pueden aparecer problemas de toxicidad, ya que los anticuerpos pueden actuar sobre células sanas del organismo, algo difícil de evitar por completo.

En EHA esperamos presentar datos de alrededor de 18 pacientes, aproximadamente la mitad de los incluidos en el estudio de otra compañía con su anticuerpo anti-Gamma Delta. Con ese volumen de pacientes, confiamos en poder mostrar resultados claramente superiores a los de ese enfoque.

Por tanto, a la vista de lo que estamos observando en el entorno competitivo, creemos que nuestra combinación es, por ahora, claramente superior a las alternativas que está desarrollando la competencia.

Más allá de las tasas de respuesta, ¿qué variables consideran más diferenciales de iadademstat: duración de respuesta, supervivencia, tolerabilidad o perfil genético de los pacientes?

Creo que tenemos un hecho diferencial muy importante, y es que iadademstat, nuestra molécula, es mutation agnostic. Es decir, se trata de una aproximación válida prácticamente para todos los perfiles genéticos que conocemos a día de hoy en LMA. En ese sentido, sería una aproximación universal, precisamente por el mecanismo de acción epigenético que tiene nuestra molécula, que es único.

En segundo lugar, estamos viendo unos perfiles de respuesta en poblaciones que son, precisamente, las que tienen una respuesta más limitada al tratamiento actual, como es el caso de los pacientes con mutación p53. Estos pacientes tienen, de promedio, una mediana de supervivencia de cinco meses y, en ellos, hemos demostrado anteriormente que somos capaces de prácticamente doblar esa supervivencia mediana.

Otro aspecto muy relevante es que somos capaces de proporcionar a una parte importante de los pacientes tratados con nuestra molécula, un ticket hacia una posible curación definitiva de la enfermedad. Esto se debe a que un porcentaje muy elevado de los pacientes que tratamos con nuestro fármaco experimenta una mejora tan significativa que se convierte en elegible para un trasplante de médula ósea.

Este es un hecho totalmente diferencial. Y si a ello añadimos que, hasta la fecha, no hemos visto ninguna toxicidad adicional al perfil de toxicidad que ya tiene el tratamiento estándar, realmente contamos con un perfil muy diferencial respecto a otras aproximaciones terapéuticas.

¿Qué relevancia tiene para ustedes que los datos que se presentarán en Estocolmo correspondan ya al 75%-80% del reclutamiento previsto del estudio ALICE-2?

Creemos que es un dato muy relevante y estamos especialmente ilusionados. Además, es algo bastante intuitivo: cuando un ensayo clínico empieza a arrojar resultados muy positivos, siempre existe cierta prudencia sobre si esas cifras se mantendrán a medida que se incorporen más pacientes y aumente el tamaño de la muestra.

Lo que hemos visto hasta ahora es que, al pasar de los primeros 10 pacientes a los 15 ya presentados, y con la previsión de alcanzar 18 pacientes en la presentación de Estocolmo en junio, las tasas de respuesta parecen mantenerse en niveles muy sólidos e incluso podrían mejorar.

Con un 75%-80% de los pacientes ya incluidos y monitorizados, los datos empiezan a tener una lectura prácticamente definitiva. Es cierto que podrían variar ligeramente con la incorporación de los tres, cuatro o cinco últimos pacientes, pero no debería cambiar de forma sustancial el perfil de resultados del ensayo.

Esto significa que, tanto en seguridad como en eficacia, contaremos con una lectura interina muy relevante. Será una primera lectura clave para inversores, analistas y, por supuesto, para potenciales socios farmacéuticos.

La compañía estudia la posibilidad de avanzar hacia un programa potencialmente pivotal de Fase II/III. ¿En qué horizonte temporal podría tomar forma esa estrategia?

Estamos muy contentos por la calidad de los datos y estamos trabajando intensamente en esa dirección. Nuestra expectativa es poder finalizar el estudio ALICE-2 hacia finales de este año y presentar los resultados finales, o prácticamente finales, en ASH. Con esos datos, el siguiente paso sería acudir inmediatamente a la FDA.

En ese sentido, ya estamos haciendo preparativos para lo que seríaALICE-3. ALICE-3 sería un estudio de Fase II/III y, a diferencia de lo que ocurre en otras áreas como psiquiatría —donde los endpoints pueden ser completamente distintos y más sujetos a discusión—, aquí los endpoints son muy claros: las células cancerosas desaparecen y el paciente remite. Por tanto, no deberían estar sujetos a una gran discusión. Hemos planteado una estrategia en la que estamos trabajando y que está muy alineada con la que han seguido otras compañías, precisamente con los tripletes de menina que comentaba antes.

Si todo avanza bien, creemos que podríamos iniciar ALICE-3 durante la segunda mitad del año que viene. Aunque hemos dicho que iadademstat funciona en todos los pacientes con leucemia, queremos centrar este estudio en dos cohortes de pacientes con mayor riesgo: por un lado, los pacientes con mutaciones en RAS/KRAS, que consideramos de riesgo intermedio; y, por otro, los pacientes con mutación en TP53, de riesgo muy elevado, que tienen una supervivencia media de cinco meses y para los que actualmente no hay alternativa terapéutica.

Creemos que, al tratarse precisamente de pacientes de altísimo riesgo, y dado que ya estamos viendo una buena respuesta clínica, podríamos reclutar con rapidez. Estaríamos hablando de aproximadamente 24 meses desde el inicio del estudio. Si los resultados de ALICE-3 siguen siendo tan potentes como los que estamos viendo hasta ahora, creemos que tendríamos todos los componentes que la FDA necesitaría para conceder una aprobación acelerada.

En caso de confirmar los resultados actuales en estudios posteriores, ¿qué dimensión podría alcanzar iadademstat desde el punto de vista comercial y estratégico dentro del mercado de LMA?

Hemos contratado a una de las principales firmas de análisis de acceso a mercado, que ha realizado un trabajo magnífico. Ha entrevistado a un amplio número de líderes de opinión en la comunidad hemato-oncológica y en leucemia, tanto en Estados Unidos como en Europa.

Además, esta firma también ha hablado con pagadores, es decir, con responsables de los distintos sistemas de seguros privados en Estados Unidos, que son quienes finalmente negocian con las farmacéuticas el precio de los tratamientos.

Precisamente porque, si los resultados se confirman, seríamos la primera propuesta capaz de ofrecer una mejora clínica sustantiva en pacientes con mutación TP53, los pagadores norteamericanos consideran que el rango aproximado de precio que podría tener iadademstat en Estados Unidos sería muy elevado. Estaríamos hablando de entre 250.000 y 300.000 dólares por paciente y año, algo que hemos contrastado con distintos pagadores.

También hay que tener en cuenta que la resistencia al precio por parte de los pagadores es menor en enfermedades poco prevalentes, donde no hay decenas de miles de pacientes, que en tumores o patologías con poblaciones mucho más amplias. Por tanto, en este tipo de indicaciones existe una mayor flexibilidad en el precio.

Todo esto son buenas noticias respecto al potencial comercial y de mercado de la molécula en Estados Unidos. Tras entrevistar a los prescriptores con capacidad real de mover el mercado en ese país, la conclusión es que el potencial de ventas podría situarse entre 1.000 y 1.100 millones de dólares en el pico de ventas anuales.

En Europa la situación es diferente, especialmente en términos de precio, ya que los precios son sustancialmente más bajos. Sin embargo, también hablamos de una población de más de cien millones de personas adicionales. Por ello, el potencial de mercado en Europa podría situarse en torno al 50% del mercado potencial estimado para Estados Unidos.

En conjunto, solo entre Estados Unidos y Europa, podríamos estar hablando de entre 1.600 y 1.800 millones de dólares. Si añadimos Japón y otros mercados avanzados, ese potencial podría superar los 2.000 millones de dólares.

Y todo ello teniendo en cuenta únicamente la leucemia mieloide aguda en primera línea. No incluye otras posibles indicaciones oncológicas, como el síndrome mielodisplásico o las neoplasias mieloproliferativas, ni enfermedades hematológicas no oncológicas, como la anemia falciforme u otras.

Por tanto, vemos una enorme oportunidad comercial, estratégica y de mercado para nuestra molécula, siempre que los resultados de ALICE-3 confirmen lo que estamos viendo hasta ahora.

Desde el punto de vista inversor, ¿qué hitos deberían vigilar los accionistas en los próximos 6-12 meses alrededor de iadademstat?

Básicamente, el inversor debería fijarse en dos hitos principales: los resultados que vamos a presentar ahora en junio, del 11 al 13, en Estocolmo en EHA, y los que esperamos presentar en ASH, en San Diego, en diciembre.

Estos datos deberían darle al inversor una visión clara de si iadademstat puede constituirse realmente como una alternativa potencial para el tratamiento de los pacientes de los que estamos hablando.

A partir de ahí, el siguiente paso será hablar con la FDA. El inversor deberá estar pendiente de si efectivamente la FDA nos da luz verde y de si podemos iniciar el estudio de Fase II/III, ALICE-3, a lo largo de la primera mitad del año que viene.

Creo que ese sería un paso transformacional para la compañía, porque pasaríamos a disponer, por primera vez, de una molécula en Fase III registracional. Además, lo haríamos con un potencial de aprobación acelerada muy claro, teniendo en cuenta también la oportunidad de mercado.

¿Creen que el mercado todavía no está reflejando plenamente el potencial clínico y comercial de iadademstat en hematología?

Creemos que aún no. Si miramos lo que ocurrió en el Nasdaq con compañías norteamericanas que desarrollan inhibidores de menina, cuando presentaron datos preliminares similares a los que nosotros ya mostramos en ASH con los primeros 10 pacientes, recibieron un impulso muy significativo por parte del mercado. El mercado estadounidense entendió claramente lo que esos datos podían significar.

Nosotros consideramos que esa percepción todavía no se ha trasladado plenamente al mercado español. Esperamos que en las próximas semanas vaya permeando poco a poco y que los inversores vean que tenemos unos resultados competitivos, muy competitivos e incluso superiores a los de algunos competidores en parámetros clave.

Además, esos resultados se traducen en un potencial comercial enorme, con ventas realmente muy significativas, que podrían verse incrementadas por indicaciones adicionales.

Por tanto, estamos haciendo un esfuerzo importante para dar visibilidad a la compañía. Desde Oryzon hemos estado en Praga y también estaremos presentes en Nueva York en la conferencia de Jefferies para presentar a la compañía, a principios de junio. Queremos que estos resultados sean visibles para los inversores y que eso se traduzca en el mercado y en el valor de mercado de la compañía.

Si tuvieran que resumir en una idea por qué EHA 2026 puede marcar un punto de inflexión para Oryzon, ¿cuál sería?

Creo que EHA puede representar un momento transformacional para Oryzon. La compañía presentará datos muy maduros; ya no estamos hablando del inicio de un ensayo, sino de resultados muy avanzados en una enfermedad mortal como la leucemia mieloide aguda.

Hasta ahora, los resultados son extraordinariamente competitivos: tasas de respuesta del 100%, porcentajes muy elevados de remisiones completas, un número relevante de pacientes derivados a trasplante y un perfil de seguridad y tolerabilidad muy importante.

Hay que recordar que, actualmente, alrededor de un tercio de los pacientes no responde en absoluto a la terapia. Son pacientes refractarios que pasan inmediatamente a segundas líneas o a quimioterapia de salvamento, como se denomina en la jerga médica.

Por tanto, estos datos abren la puerta a un desarrollo clínico acelerado, lo que situaría a Oryzon en una posición completamente diferente desde el punto de vista estratégico y financiero. La compañía pasaría de ser una empresa puramente de desarrollo clínico a una compañía que empieza a ver una vía tangible hacia la comercialización.

Todo ello, además, sin olvidar que Oryzon cuenta con otros programas en sistema nervioso, en hematología y con moléculas menos avanzadas en fases más tempranas.

EHA puede marcar un antes y un después para Oryzon y se convertirá en un momento transformacional para la compañía.