Los mercados se preguntan con qué Donald Trump se encontrarán cuando suba al estrado en el Congreso de Estados Unidos para dar su primer discurso del Estado de la Nación. ¿Será el controvertido magnate malencarado de Twitter o el personaje que apareció en Davos, ( lo más parecido que se ha visto a un mandatario de la principal economía del mundo)? Los mercados se juegan mucho de este discurso y algunas de las empresas españolas que están pendientes en el país también. Eso, claro, si el multimillonario del Despacho Oval habla sobre su plan de inversiones en infraestructuras.

“Estados Unidos va bien”. Probablemente ese pueda ser el núcleo del primer discurso sobre el Estado de la Nación que ofrecerá Donald Trump en el Congreso de su país.  No suele ser el presidente un ser que domine la sutileza, pero los inversores deberán estar atentos a todos los detalles que puedan desprenderse de esa hora en la que hablará el magnate de gustos dorados.

Se espera que Trump saque pecho ante los datos de empleo, ya que la tasa de paro, en mínimos del 4,1%. Cuando el presidente cogió las riendas del gobierno la cifra estaba en niveles cercados del 4,8%. En realidad, el desplome del desempleo es más atribuible a la anterior administración de Obama.

Hace solo un mes de su aprobación, pero los expertos descuentan que el principal habitante de la Casa Blanca presumirá de la reforma fiscal, una de sus principales promesas durante la campaña electoral que lo llevó al despacho oval. Trump hablará sobre inmigración, comercio, sanidad y repetirá su intención de volver a hacer “grande América”. La frase con eco a letanía a la que tanto tiene que agradecer y que probablemente le ayuden a desatascar algunos nuevos votos. Sin duda se referirá a los mercados. El primer discurso del Estado de la Nación coincide con el enésimo  máximo histórico de Wall Street. Tanto es así que  son muchos los expertos que se preguntan si la complacencia de los inversores es excesiva. En el año desde que Trump ascendió al puesto, el S&P 500 ha subido un 25%.

 

S&P

 

Empresas españolas

Y eso que sus políticas económicas, se han hecho esperar. Sólo hay que recordar que la reforma fiscal se aprobó con el último suspiro de 2017. Pero este año hay elecciones de media legislatura y se espera que la nueva administración se saque de la chistera algún otro bombazo. Uno posible podría ser el programa de inversiones en infraestructuras con del que tanto se habló en campaña, aunque no está, pero sí se espera. Si finalmente el presidente opta por hacer algún anuncio, podría afectar positivamente a algunas de las empresas españolas presentes en el país.

Los expertos de Link Securities señalaban que   “se espera que Trump hable, entre otras cosas, de la marcha de la economía, así como del tan esperado plan de infraestructuras, plan que requiere, por su elevada financiación, de un acuerdo bipartidista”.  Los expertos de esta entidad señalan que “el plan puede generar interesantes oportunidades a muchas empresas españolas, desde la acerera Acerinox  a las constructoras y compañías de infraestructuras como Ferrovial, OHL, ACS, Sacyr  o, incluso, Abertis. Ver: (Sacyr: valoración muy atractiva, sobre todo su cartera de concesiones)

Mercados y divisas

El discurso de Trump coincide con un periodo de gracia de las bolsas americanas. Como señalan en Link Securities “el fondo del mercado sigue siendo muy positivo, lo que está comenzando a poner nerviosos a muchos inversores que consideran que todo marcha “demasiado bien” por lo que no puede más que empeorar. Es una posibilidad como también lo es que los mercados sigan aprovechando el actual escenario favorable para continuar subiendo”.

Los expertos de Goldman Sachs son uno de los que comienzan a anticipar caídas. Si no, a alertar de la posibilidad de una corrección en el corto plazo, teniendo en cuenta que desde junio de 2016 la bolsa estadounidense no experimenta una caídas de más del 5%, uno de los periodos más largos de la historia. Eso sí, aclaran que podría tratarse de un pullback de corta duración debido al buen entorno económico.

Precisamente en Deutsche AM dedicaban su gráfico semanal a la posibilidad de que siga el actual rally en un entorno de resultados empresariales muy positivos. “Hay un patrón típico en las previsiones de los analistas para las ganancias corporativas. Las primeras estimaciones suelen ser demasiado optimistas. A medida que pasa enero y llega febrero, las previsiones tienden a reducirse. Después, normalmente en algún momento durante el año, las proyecciones tocan fondo y luego ven ligeras mejorías”.

Los analistas comentan que “esto describe cómo las estimaciones promedio de ganancias del S&P 500 evolucionaron entre 2012 y 2016, tal como muestra nuestro “Gráfico de la semana”. 2017 marcó una desviación positiva de la norma. Las proyecciones de ganancias demostraron ser bastante estables. Eventualmente, incluso superaron los pronósticos iniciales. Ahora mirad a 2018. El patrón que hemos visto hasta ahora este año ha sido espectacular. Impulsados ​​por los recortes tributarios corporativos, el aumento del precio del petróleo y un entorno económico fuerte, las estimaciones de ganancias se han actualizado en aproximadamente cuatro puntos porcentuales. Es probable que algunos de estos factores se desvanezcan a medida que avance el año. Sin embargo, mientras persista la tendencia actual en las estimaciones de ganancias, el rally podría continuar”. ¿Cuánto pueden estirar las políticas de Trump los beneficios empresariales? Habrá que ver si el presidente da alguna pista durante el discurso.

 

DB

 

Especial, sin duda, será la atención que se preste a todo lo que Trump pueda hablar sobre comercio y divisas, sobre todo tras el juego de despiste al que  sometieron a los mercados tanto el presidente, como su secretario del tesoro, Steven Mnuchin.  En un mismo día hicieron lo posible para conjugar la posibilidad de que tanto un dólar fuerte como un dólar débil fueran buenos para la economía. Entre ambas tesis hubo un desplome del dólar, un repunte del euro  y una acusación velada del presidente del BCE, Mario Draghi, de que Estados Unidos había pasado una frontera que hasta ese momento debía ser insondable.

Por ahora, aviso a navegantes, la Unión Europea está dispuesta a meterse en el barro si Estados Unidos quiere iniciar una guerra de divisas. El viejo continente tiene mucho que perder con un euro fuerte y el corazón de la industria europea (Alemania) lo sabe. "La Unión Europea está lista para reaccionar rápida y apropiadamente en caso de que nuestras exportaciones se vean afectadas por cualquier medida comercial restrictiva por parte de Estados Unidos", ha asegurado el portavoz jefe del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas en rueda de prensa. En el año que lleva Trump en el poder, el Euro se ha apreciado un 15% frente al dólar y eso puede medirse en miles de millones en las cuentas de las empresas  europeas.

Como siempre, el presidente americano es un ser ciertamente imprevisible con lo que todo lo que esperan los expertos puede quedar en nada. O no.

 

EURUSD