Apple cayó en la sesión del lunes un 5% y el martes un 1%. El motivo que encontraron los inversores para vender fue la revisión a la baja de las expectativas de ingresos de su proveedor de componentes de reconocimiento facial Lumentum Holdings. El proveedor comunicó una reducción de sus pedidos en torno al 30% para el iPhone como consecuencia de la debilidad de la demanda de este teléfono, especialmente en emergentes y en China. 

Los analistas del banco de inversión suizo UBS explican en un informe que los inversores siguen preocupados por las mismas cuestiones que han venido generando turbulencias en los mercados en las últimas seis semanas: la sostenibilidad del crecimiento de los beneficios corporativos, las perspectivas del crecimiento mundial, las fricciones comerciales y el impacto de unos tipos de interés más altos. “La venta masiva del lunes parece estar relacionada con datos incrementales en algunos de estos frentes”, explican.

UBS indica que las acciones de crecimiento, como las tecnológicas como Apple, están sufriendo en el cuarto trimestre del año y su rentabilidad en este período se sitúa 5,5 puntos porcentuales por detrás de la de las acciones de valor. “Creemos que el mercado alcista se mantiene intacto. Las empresas siguen disfrutando de un favorable acceso al capital, la inflación no es un problema y las valoraciones son cada vez más atractivas”, señala David Lefkowitz, director ejecutivo y analista de estrategias de renta variable en UBS.

 

 

“Los indicadores económicos preliminares en EEUU confirman que el riesgo de una recesión a corto plazo es bastante bajo y que el crecimiento de los beneficios probablemente continúe, aunque a una tasa más reducida. Si bien los volúmenes de smartphones pueden haberse moderado un poco, los fundamentales tecnológicos generales son más sólidos y se apoyan en un fuerte gasto empresarial, además de en un crecimiento estructural en áreas como la informática en la nube (cloud computing) y los servicios relacionados con Internet”, añade.

Sin embargo, las preocupaciones de los inversores se mantienen y el comercio vuelve a estar bajo la lupa, además se mantienen las dudas en torno a la política europea, ya que Italia está próxima a la fecha límite para revisar su presupuesto federal, y persiste la incertidumbre en torno a las condiciones en que se producirá la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El mayor ejemplo de esta reflexión de los analistas de UBS, es el nivel que marca que el euro que cotiza en mínimos desde enero de 2017 frente al dólar en los 1,1255 ’billetes verdes’.

Los inversores toman cautela en Wall Street: el S&P reduce su valoración un 20%

Los expertos de la entidad suiza sostienen que los mercados se hallan “en un proceso de formación de un suelo tras la caída del 9,9% sufrida por el S&P 500 entre finales de septiembre y finales de octubre. Las correcciones en los mercados alcistas suelen constituir buenas oportunidades de compra, pero es muy difícil anticiparse con precisión al momento en que los precios tocarán fondo”.

De igual modo, apuntan que la caída del 20% que registró el PER (relación precio/beneficios) de los últimos 12 meses del S&P 500 —de 21 veces a finales de enero a 17 en la actualidad— sugiere que los inversores están actuando con mayor cautela.  “Observamos que desde 1980, cuando las valoraciones se comprimen así de rápido, las acciones suelen rendir bien a futuro porque el mercado tiene un temor excesivo a los riesgos”, indican.

 

 

Para los analistas de UBS, la ecuación riesgo-rentabilidad de las acciones es atractiva, ya que consideran que ninguno de los temores que actualmente pesan sobre el ánimo de los inversores “provocará una recesión en EEUU o hará descarrilar el mercado alcista”. “Con todo, la volatilidad probablemente siga siendo elevada. En nuestras asignaciones (...) tenemos una sobreponderación en acciones globales”, sentencian.