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La inteligencia artificial está transformando la forma en que las mayores empresas tecnológicas del mundo se financian. Los grandes hiperescaladores, que ofrecen el servicio de computación en la nube, están acelerando sus inversiones de capital (Capex) para alimentar la nueva tecnología, y el mercado empieza a verse abrumado por las elevadas cifras.
Según el consenso de analistas que recoge FactSet, solo en la suma de los cinco grandes proveedores de servicios en la nube a gran escala -Amazon, Microsoft, Alphabet, Oracle y Meta Platforms-, el Capex podría superar en 2026 los 690.000 millones de dólares, con un crecimiento interanual superior al 80%. Para el año fiscal 2027, se espera un aumento de un 29% hasta los 892.000 millones de dólares, mientras que la cifra superará holgadamente los 900.000 millones de dólares.

Los expertos esperan que el desarrollo de la IA alcance un ritmo de crecimiento menor en los próximos años, dado que las inversiones en centros de datos se concentran en la fase inicial y se espera que la mayor parte de la infraestructura esté terminada para entonces. Sin embargo, las sucesivas oleadas de modelos de IA más grandes y capaces, así como de cargas de trabajo de IA con agentes, han ido retrasando el pico. Además, la propias empresas ya han revisado al alza varias veces sus estimaciones.
El volumen de las cifras ha llevado que en los últimos meses las empresas hayan pasado de autofinanciar estas inversiones a tener que acudir al mercado a captar capital. Los analistas esperan que el flujo de caja libre del ejercicio fiscal 2026 se acerque a cero o sea negativo para todas las empresas, excepto Alphabet y Microsoft, según los datos de FactSet.

Pero incluso Alphabet realizó una ampliación de capital de 84.750 millones de dólares en junio, y Oracle planea una inversión combinada de deuda y capital propio de 40.000 millones de dólares para el año fiscal 2027 (que finaliza en mayo de 2027).
Junto a la emisión de acciones y de deuda, una tercera vía de financiación, menos visible en los estados financieros, consiste en el arrendamiento mayorista de capacidad en centros de datos propiedad de terceros (generalmente financiados con crédito privado), donde el proveedor de servicios en la nube no posee participación o solo una participación minoritaria, comprometiéndose a arrendamientos a largo plazo o a la compra de capacidad.
El total de compromisos relacionados con el arrendamiento, no reconocidos como pasivos en el balance, asciende a aproximadamente 820.000 millones de dólares en los cinco proveedores de servicios en la nube analizados.
¿Wall Street se ha cansado de esperar?
Lo cierto es que el volumen de estas cifras está empezando a abrumar a Wall Street. Durante los 12 meses hasta julio de 2026, el S&P 500 superó a la mayoría de las cinco grandes hiperescaladoras. Esto supone un cambio notable para un grupo que lideró el índice durante la primera fase del repunte de la IA. Alphabet ha sido la única empresa con un rendimiento superior al índice, gracias a sus nuevos modelos Gemini, una unidad de nube más pequeña pero de mayor crecimiento que las de Amazon o Microsoft, y los primeros acuerdos externos para sus chips TPU con Anthropic y Meta.
Si bien las tensiones geopolíticas afectaron al mercado en general, la divergencia observada durante todo el año con respecto al S&P 500 refleja dos fuerzas estructurales, según FactSet:
- temores sobre la sostenibilidad de la inversión en IA
- y cambios hacia otras áreas de la cadena de suministro de IA.
En cuanto a la primera, los inversores se han vuelto más cautelosos con el gasto de capital, lo que ha mantenido los precios de las acciones del sector bajos desde finales de 2025. En cuanto a la segunda, el capital dentro del sector de la IA ha rotado desde las empresas que realizan el gasto de capital (empresas hiperescalables) hacia las que lo reciben (semiconductores, especialmente memorias), y esta rotación se ha extendido posteriormente a los activos de infraestructura energética.

