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Antonio Castelo, analista de iBroker, considera que el principal hilo conductor de este entorno es el coste del capital. El encarecimiento del petróleo mantiene vivas las presiones inflacionistas y obliga a los bancos centrales a prolongar durante más tiempo unos tipos de interés elevados, lo que a su vez incrementa la rentabilidad de la deuda y presiona especialmente a los activos cuyas valoraciones dependen de beneficios esperados a largo plazo, como sucede con buena parte del sector tecnológico.
El petróleo constituye, a su juicio, uno de los riesgos más inmediatos. Con el Brent claramente por encima de los 100 dólares por barril y las tensiones geopolíticas afectando a importantes rutas de transporte energético, el problema no reside únicamente en el precio del crudo, sino también en la persistencia de la situación y en su impacto sobre los costes logísticos, los seguros y el comercio internacional.
Para Europa, importadora neta de energía, un petróleo persistentemente caro supone una especie de impuesto energético que reduce la renta disponible de las familias, estrecha los márgenes empresariales y complica todavía más las decisiones de política monetaria.
A ello se añaden unas rentabilidades de la deuda soberana muy elevadas y nuevas dudas en torno a la inteligencia artificial. Castelo no cree que el mercado esté cuestionando el potencial estructural de la IA, sino más bien cuánto está dispuesto a pagar actualmente por unas expectativas de crecimiento muy elevadas. En un entorno de tipos altos, cualquier incertidumbre relacionada con regulación, inversión, monetización o rentabilidad puede provocar fuertes correcciones en unos valores tecnológicos que cotizan con múltiplos exigentes.
Ante esta situación, el analista distingue entre valores destinados a proteger la cartera y compañías con las que aprovechar la volatilidad del mercado. En energía, Repsol aparece como una de sus principales referencias. La petrolera es la beneficiaria más evidente del encarecimiento del crudo y puede seguir ofreciendo cobertura mientras persistan las tensiones energéticas y geopolíticas. También menciona Naturgy especialmente por su exposición al gas natural, aunque reconoce que su comportamiento ha quedado algo más rezagado que el de Repsol.
Dentro de los valores con un componente más defensivo destaca igualmente Indra, respaldada por el fuerte crecimiento estructural del gasto en defensa.Telefónica también está mostrando una fortaleza relativa significativa. Sin embargo, Castelo introduce una cautela en ambos casos por el elevado peso del Estado en su accionariado, ya que teme que determinadas decisiones puedan responder más a criterios políticos que estrictamente empresariales.
Otro de los grandes focos de interés continúa siendo el sector bancario. Un escenario de tipos de interés elevados durante más tiempo favorece los márgenes financieros de las entidades, mientras que los niveles de morosidad y riesgo permanecen, por el momento, relativamente controlados.
No obstante, después de las fuertes subidas acumuladas por el sector, Castelo cree conveniente ser más selectivo. Entre Santander, BBVA y Bankinter, su preferencia se dirige hacia Bankinter que continúa mostrando un mejor comportamiento relativo, aunque reconoce que Banco Santandery BBVA presentan negocios más amplios y diversificados.
El tercer nombre que destaca especialmente esInditex Tras la corrección sufrida después de presentar resultados, el analista considera que la compañía vuelve a aproximarse a niveles interesantes. Subraya la elevada calidad del negocio, aunque recomienda mantener cierta paciencia porque el mercado continúa castigando las valoraciones exigentes. Su estrategia sería aprovechar una eventual debilidad adicional para tomar posiciones, más que precipitarse a comprar inmediatamente.
Por tanto, si tuviera que concentrar su estrategia únicamente en tres compañías, Castelo elegiría Repsol como cobertura frente al riesgo energético y geopolítico, Bankinter como apuesta dentro del sector financiero e Inditex como valor de calidad para comprar aprovechando futuras correcciones.
Frente a ellos, compañías como IAG, Solaria, Acciona o ACS podrían ofrecer oportunidades tácticas después de fuertes descensos, pero estarían reservadas para inversores con mayor tolerancia al riesgo y no aconsejaría intentar anticipar un suelo mientras continúen tensionados el petróleo, los bonos y las expectativas sobre los tipos de interés.

