HTC no abandonará totalmente la producción y venta de teléfonos con su propia marca, mientras contribuye a que Google desarrolle el hardware de sus teléfonos, y prepara el lanzamiento de un nuevo modelo de teléfono, según recoge EFE.

De hecho, la taiwanesa fabrica los teléfonos Pixel y Pixel XL que comercializa Google y se espera que también haga lo propio para su nuevo modelo Pixel 2. HTC vive años de fuertes pérdidas, pese a su colaboración con el gigante estadounidense y que algunos de sus modelos obtienen numerosos premios internacionales.

La empresa asiática ha diversificado su cartera de productos más allá de los móviles, con tabletas, dispositivitos de realidad virtual y la fabricación para otras compañías ajenas, aunque todavía vive una situación económica complicada.

La presidenta de HTC, Cher Wang, dijo que esta transacción "asegura la continuidad en la innovación en nuestra sección de teléfonos inteligentes y de realidad virtual", gracias a la inyección de fondos.

HTC suspendió su cotización el pasado miércoles, mientras que Alphabet terminó la sesión con una subida del 1,06% y en el ‘after hours’ de Wall Street cae levemente un 0,9%. El valor actual de las acciones de HTC es tan sólo el 5% de su máximo histórico alcanzado en 2011, cuando HTC se convirtió en la acción más cara de la Bolsa de Taiwán. Sus acciones se sitúan en los 65 dólares taiwaneses.