
El mercado europeo se está convirtiendo en uno de los principales focos de preocupación para Tesla. Y no, no es algo nuevo.
Los últimos datos de matriculaciones confirman que el gigante automovilístico atraviesa un momento delicado en la región, con descensos muy pronunciados en algunos de sus mercados clave.
Esta evolución negativa se ha trasladado también a Wall Street, donde la cotización del fabricante volvió a resentirse tras conocerse las cifras.
La reacción bursátil refleja un problema más profundo que va más allá de un mal mes puntual. Europa, que durante años fue uno de los pilares del crecimiento internacional de Tesla, muestra ahora señales claras de saturación, mayor competencia y un entorno regulatorio y comercial menos favorable.
Todo ello está erosionando la posición de la compañía en un momento en el que el sector del vehículo eléctrico entra en una fase de mayor madurez.
Desplome de las matriculaciones en los grandes mercados
Las cifras de enero han sido especialmente duras para Tesla en varios países europeos. En Noruega, uno de los mercados históricamente más favorables al coche eléctrico, las matriculaciones se hundieron un 88% interanual. Francia registró un descenso del 42%, mientras que en los Países Bajos la caída se acercó al 67%, según datos oficiales de tráfico y automoción.El comportamiento no fue homogéneo en toda la región.

Dinamarca mostró una ligera mejora, con un avance del 3% en las ventas, y Suiza destacó con un incremento del 26% respecto al mismo mes del año anterior. Sin embargo, estos repuntes puntuales no compensan el deterioro generalizado que se observa en los principales mercados de volumen.
El efecto de los incentivos y el cambio de ciclo
El fuerte retroceso en Noruega estaba parcialmente descontado por los analistas, ya que el país ha reducido de forma significativa los incentivos fiscales a los vehículos eléctricos.
Esta decisión provocó un adelanto de compras y un pico de entregas en el último trimestre del año anterior, dejando un inicio de ejercicio especialmente débil.
No obstante, el problema de Tesla en Europa no se limita a este factor coyuntural. En países donde los incentivos se mantienen de forma más estable, como Francia o los Países Bajos, la caída de las matriculaciones apunta a un desgaste de la demanda y a una mayor dificultad para captar nuevos compradores en un mercado cada vez más competitivo.
Balance anual claramente negativo
Los datos agregados refuerzan esta tendencia. Las matriculaciones de Tesla en el conjunto de la Unión Europea, el Reino Unido y los países de la Asociación Europea de Libre Comercio descendieron cerca de un 29% a lo largo de 2025, de acuerdo con cifras del sector.
Si se analiza únicamente el mercado comunitario, el retroceso es todavía mayor, con una caída interanual cercana al 38%, según la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles.
Estas cifras contrastan con el crecimiento global del mercado del vehículo eléctrico en Europa, lo que indica una pérdida de cuota de mercado para Tesla frente a otros fabricantes.
El escenario es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que la región es clave para la estrategia de electrificación a medio plazo.
Impacto inmediato en Bolsa
La publicación de estos datos tuvo un reflejo casi inmediato en los mercados financieros. Las acciones de Tesla llegaron a caer hasta un 3,7% durante la sesión del lunes, aunque moderaron las pérdidas al cierre y terminaron la jornada con un descenso cercano al 2%.
La presión bursátil se suma a un contexto de menor crecimiento global de la compañía, que ha visto cómo sus ventas totales también se han resentido en los últimos trimestres. Este enfriamiento complica el relato de expansión sostenida que había acompañado a Tesla durante la última década.
Estrategia comercial y expectativas contenidas
Para intentar frenar la sangría en Europa, Tesla ha lanzado versiones más asequibles de algunos de sus modelos, ajustando precios en varios mercados. Sin embargo, los analistas consideran que estas medidas pueden no ser suficientes para revertir la tendencia en el corto plazo. Entre ellos se encuentra Edison Yu, analista de Deutsche Bank, que no espera una mejora material este año.
En una nota reciente a inversores, Yu apuntó que la compañía está enviando señales implícitas de una reducción de volúmenes, en referencia a la decisión de dejar de fabricar los modelos Model S y Model X.
Este movimiento se interpreta como un cambio de prioridades, con un mayor foco en proyectos futuros como la robótica humanoide y la inteligencia artificial.
La presión de los fabricantes chinos
Mientras Tesla pierde tracción en Europa, los fabricantes chinos continúan ganando terreno. Marcas como BYD están reforzando su presencia en el continente con una oferta más amplia y precios competitivos, al tiempo que preparan su expansión en Norteamérica.
Canadá, por ejemplo, ha anunciado que permitirá la entrada anual de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos, lo que amplía aún más el frente competitivo.

