La bolsa sigue subiendo; lentamente, sin muchos aspavientos, pero de forma imparable en este final del primer semestre del ejercicio. A cada paso que da, las valoraciones continúan estrechándose, lo que implica que nunca está de más extremar la cautela y si se pueden establecer estrategias para proteger nuestra cartera, mejor.

Uno de los consejos que ofrecen muchas firmas de análisis es buscar compañías cuyos beneficios tengan potencial de crecimiento, y estar en sectores líderes.  Como señalan muchos estrategas desde hace años, es momento de analizar las acciones una a una. 

Y si las compañías que se quieren incorporar a cartera, además de estar en sectores robustos, tener potencial de crecimiento del beneficio además pueden proveer de un buen colchón para amortiguar posibles caídas, mejor. Es el caso de las empresas que pagan dividendos.  Se trata de una idea de inversión más adecuada para inversores que tengan un horizonte temporal de inversión de largo plazo.

Entre las compañías que Merrill Lynch apuesta por comprar podemos encontrar estas cuatro que cumplen con estos requisitos.

Caterpillar: el fabricante de maquinaria pesada y de construcción es el líder indiscutible en su sector. Los expertos de la firma de inversión creen que existe posibilidad para que la compañía siga mejorando sus previsiones de beneficio para este año y para el que viene. 

A la firma de análisis le parece muy interesante que las firmas que comercializan sus productos y que cotizan en bolsa hayan publicado cifras importantes de pedidos.

En este entorno, la rentabilidad por dividendo de la compañía es del 2,96%. El precio objetivo de esta firma está en 120 dólares por acción, muy lejos del consenso, que la ha situado en 106,7 dólares. Estas cotas le darían un potencial de más de un 13% desde los niveles actuales.

CSX: se trata de uno de los mayores operadores de ferrocarril de Estados Unidos y podría ser, explican, una buena idea para aquellos inversores que consideren que la recuperación económica va a incidir favorablemente en las compañías ligadas con los transportes.

Es más, si sirve de algo, hace solo unas semanas el consejero delegado de la compañía, Hunter Harrison, compró un paquete de 300.000 títulos a 50,20 dólares por acción. Es decir, que desembolso 15 millones de dólares en la firma, lo que muestra, sin duda, confianza en el proyecto.

Los accionistas de la firma reciben una rentabilidad por dividendo del 1,53%. El precio objetivo de Merrill Lynch es de 56 dólares por acción, en línea con el consenso. El precio de la empresa está cerca de ese nivel, en algo más de 54 dólares.

Marriot International:  la hotelera todavía está en pleno proceso de asimilación de la compra de Starwood, aunque en la firma de análisis son muy positivos con respecto a los beneficios que esta operación reportará a la empresa.

La rentabilidad por dividendo de la firma es del 1,25%. Los expertos de la firma de inversión estadounidense le marcan un precio objetivo de 112 dólares por acción, por encima de la media del consenso. En estos niveles la firma tendría un recorrido limitado que apenas llegaría al 5% desde su precio actual.

Tiffany: explican que esta empresa de joyerías se podría ver beneficiada por el efecto de enriquecimiento que ha provocado la fuerte subida de los mercados de renta variable.  Sus beneficios fueron muy positivos durante el pasado primer trimestre.

Los accionistas de la compañía reciben una rentabilidad por dividendo del 2,11%. El precio objetivo de estos analistas es de 110 dólares por acción, por encima del consenso y en estos momentos esto le daría un potencial cercano al 3%. 

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Fuente: Bloomberg