
Los beneficios globales crecieron con fuerza en 2025, alcanzando una cifra récord prevista de 4,85 billones de dólares estadounidenses para las mayores 1.600 empresas cotizadas del mundo, lo que supone un aumento interanual del 12,2%, según los datos de Profit Watch, que forma parte del Estudio sobre renta variable global de Capital Group (Global Equity Study).
Y otro dato interesante del estudio es la generosidad de las empresas con su accionariado. El informe de Capital Group proyecta que los dividendos totales y las recompras de acciones de las 1.600 principales compañías alcanzarán la cantidad de 3,50 billones de dólares en 2025, lo que supone un aumento interanual del 7,7%, el doble del nivel alcanzado en 2016.
Christophe Braun, director de inversiones en renta variable de Capital Group, apunta que “los beneficios, el flujo de caja y la retribución a los accionistas se han duplicado desde 2016, creciendo al doble de velocidad que la inflación mundial. Este aumento sostenido en el tiempo ha impulsado al alza los precios de las acciones, generando importantes ganancias de capital y billones de dólares en efectivo para distribuir entre los accionistas. Los balances de las empresas son más sólidos que antes de la pandemia y la disciplina en la retribución del capital se ha extendido más allá de Estados Unidos. Mercados como Japón y China tienen un margen significativo para aumentar la retribución a los accionistas”, concluye.
En general, los índices han tenido un mejor comportamiento que los beneficios empresariales que sustentan el precio de las acciones. En buena medida, esta mejor evolución se corresponde también con un periodo de tipos de interés muy bajos que alentaban la inversión en renta variable. En el caso de Europa, el BCE mantuvo los tipos en niveles negativos hasta julio de 2022, aunque llegó a subirlos hasta el 4% ante las tensiones inflacionistas, para comenzar a bajarlos de nuevo en septiembre de 2024 hasta mantenerlos en el 2% desde junio de 2025.
Tipos bajos -con la excepción del periodo inflacionista- y beneficios empresariales que han disparado los índices. Una realidad que se resume en el indicador MSCI World que ha triplicado su valor, pero que es especialmente llamativo en Estados Unidos, fruto de la buena evolución de los llamados siete magníficos (Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, NVIDIA, Meta Platforms y Tesla) y su peso tanto en el Nasdaq como en el S&P 500.
Así, la fiebre tecnológica, acompañado de fuertes ganancias, ha multiplicado por más de seis veces el índice Nasdaq que hace nueve años se movía en los 4.206,55 puntos, y ahora oscila por encima de los 26.000 puntos. En cuanto al selectivo estadounidense Dow Jones ha pasado de los 16.444 puntos a los 49.015 puntos, triplicado su valor. En Estados Unidos los flujos de capital y la tecnología explican más fielmente esta brutal subida de los índices. Hace nueve años los que marca la Reserva Federal se movían en el 0,5%, comenzando una etapa de subidas que se coronó en julio de 2023 con el 5,25% para iniciar desde este punto una caída del precio del dinero hasta el 3,5% actual.
Europa muestra una evolución más moderada
En el caso de los mercados europeos las alzas en este periodo han sido muy interesantes, aunque más modestas que en el otro lado del Atlántico. El índice Stoxx 600 que recoge a las mayores compañías europeas ha pasado de cotizar en 341,7 puntos en 2016 hasta 611,3 puntos actuales. El menor peso de la tecnología en los indicadores y la economía, y también la fuerte crisis que atraviesan los valores automovilísticos dan buena cuenta de que, aunque los beneficios han aumentado su crecimiento ha sido mucho más moderado. En gran medida, ha sido el sector financiero el que ha tirado con más ímpetu de las plazas europeas
El Ibex 35 de la Bolsa española ha seguido al pie de la letra lo ocurrido en el indicador europeo, doblando su valor. En 2016 se movía en los 8.916 puntos, cuando ahora se alcanza zonas de máximos históricos en los 17.674 puntos.
"El beneficio de las empresas españolas incluidas en nuestro índice aumentó un 4,4% en 2025, hasta alcanzar un récord previsto de 58.700 millones de dólares estadounidenses. Tres quintas partes del rápido crecimiento de las ganancias de las compañías cotizadas en España desde 2019 (+139%) proceden del sector bancario, cuyos márgenes se han ampliado junto con el aumento de los tipos de interés tras la pandemia. En cuanto a la remuneración de los inversores, las recompras y los dividendos se han duplicado desde 2021 hasta alcanzar una distribución total récord de 41.500 millones de dólares en 2024", recoge el informe de Capital Group.

