Dado el entorno actual con crecimiento económico moderado, inflación contenida y políticas monetarias que parecen más orientadas al crecimiento que al control estricto de precios, ¿cómo estáis posicionando vuestras carteras de multi-activo para capturar oportunidades sin incrementar excesivamente el riesgo?
Este escenario es de expansión económica en el que estamos viendo esa aceleración de crecimiento moderado a nivel global, con unas políticas monetarias que son soporte para este crecimiento económico, algo diferencial respecto de lo que teníamos en los años anteriores, con unas políticas monetarias más acomodaticias.
Esto es favorable y consistente con la inversión más pro-riesgo en las carteras, con una preferencia por activos de riesgo, y entre ellos la parte de renta variable, con un sesgo más cíclico y también con una parte de crédito como núcleo de las carteras, que nos proporciona esa rentabilidad adicional, ese ingreso extra en este contexto de expansión económica.
Adicionalmente, también tenemos una visión positiva para las materias primas, por un lado el oro como diversificador y como complemento a las carteras para ayudarnos en este entorno, donde puede haber algo de riesgo geopolíticos, pero, por otro lado, también los metales industriales como complemento cíclico a las carteras multiactivo.
En vuestras últimas proyecciones se destaca un crecimiento de beneficios más amplio en regiones y sectores fuera de las grandes tecnológicas. ¿Qué regiones o clases de acciones consideráis más atractivas hoy y por qué?
Por fin estamos asistiendo al tan esperado broadening, que se llama esa ampliación de beneficios más allá de las grandes compañías tecnológicas en Estados Unidos.
Estaríamos viendo oportunidades en regiones y países cíclicos, como por ejemplo, Eurozona, una región que tiene ese componente más cíclico y también unas valoraciones atractivas, donde esperamos tener una rentabilidad positiva y atractiva para las carteras.
Complementaríamos con Japón, que tiene un crecimiento nominal más elevado que en los períodos anteriores, justo antes del período covid, y ahora tendría, además, también esas mejoras en el entorno corporativo y ese afloramiento de valor en el sector de rentabilidad.
Dentro de regiones, también estaríamos teniendo una visión positiva por emergentes. El entorno económico de crecimiento, el entorno también de políticas, junto con riesgos idiosincráticos positivos, el ciclo de materias primas, apoyaría el buen comportamiento de emergentes con foco, sobre todo en la parte de Latinoamérica.
Con lo que es una visión más diversificada por regiones y países y también desde el punto de vista por capitalización. Ya no solo estaríamos en las mega compañías, en las compañías más grandes, sino que estaríamos viendo también valor en las compañías medianas, en las compañías pequeñas, porque este entorno, donde los tipos de intereses están más bajos, menores costes de financiación, junto con crecimiento económico, son favorables por un lado para la creación de beneficios y por otro lado para aflorar valor.
A pesar de una lectura positiva de los mercados, ¿cuáles son los principales riesgos que vigiláis y cómo afectan vuestra asignación de activos?
En nuestro mapa de riesgos, estamos situando varios importantes desde el punto de vista macroeconómico, como desde el punto de vista también de políticas y de geopolítica.
Desde el punto de vista de crecimiento, estaríamos por un lado muy atentos al que sería el dinamismo del crecimiento económico para ver si realmente se materializan esas expectativas positivas que estamos viendo en general a nivel global; y también estaríamos atentos, en el caso del riesgo positivo, de tener un mayor crecimiento que pudiera llevar a unas economías con algún nivel de sobrecalentamiento. Y ahí entra el riesgo de inflación.
También es importante estar monitorizando la inflación, ya que en estos entornos de expansión económica podríamos tener algo más de presión de precios. Y es un tema que tenemos que tener justo encima de la mesa y controlando a la hora de construir las carteras.
Por otro lado, en política monetaria y relacionado con lo que sería el riesgo de inflación, estamos monitorizando las diferencias entre el pricing de mercado con las expectativas o lo que necesitan las economías. Y ahí estaríamos monitorizando muy de cerca, sobre todo si se produjeran grandes cambios en las necesidades de tipos por parte de las economías.
Y desde el punto de vista geopolítico, sobre todo estaríamos analizando bien si hubiera algún tipo de disrupción en las cadenas de suministros o por el lado de precios de la energía que pudiera llevar a un cambio en las expectativas de precios de forma sostenida, de tal forma que actuará también como variable importante en la función de reacción de los bancos centrales.
Con la política monetaria evolucionando hacia niveles neutrales en muchas economías y posibles recortes de tipos en algunas regiones, ¿cómo estáis ajustando vuestra visión sobre renta fija para maximizar rentabilidad ajustada al riesgo?
La estrategia de renta fija en un entorno donde las políticas de monetarias ya están en precio o ya incluso se han llevado a cabo, se han ejecutado y estamos en tipos neutrales, están centradas sobre todo a aprovecharnos de los tipos actuales. Siguen siendo tipos atractivos, sobre todo si los vemos en relación a un contexto histórico de medio o largo plazo. Y no son tan atractivos como teníamos en 2024 o 2025, pero sí suficientes para desarrollar estrategias de carry. Donde nos aprovechamos de ese rendimiento, de esa rentabilidad, de ese ingreso que nos dan por tener el bono. Y también en este caso, aprovechándonos de la pendiente, ese roll down, esa pendiente positiva que tenemos en las curvas de tipos en los países desarrollados.
Esto nos da una estrategia estable en un entorno de tipos de volatilidad baja. Y lo que preferimos son los tramos corto e intermedio, ya que están más anclados por política monetaria. No descartamos algo de volatilidad en los tramos más largos, sobre todo en lo que serían los componentes de los bonos soberanos. Y dentro de lo que sería la renta fija, preferimos el crédito en este entorno positivo, de expansión económica, con bonos fundamentales y buena demanda por papel de crédito, frente a lo que serían soberanos que tienen menos rentabilidad y sobre todo en los tramos largos podrían tener algo más de volatilidad.
Más allá del ciclo actual, ¿qué megatendencias creéis que deberían integrar los inversores en sus carteras a largo plazo y cómo lo traduciríais en asignaciones tácticas?
Claramente hay megatendencias de largo plazo que son interesantes para tener en la cartera, desde un punto de vista de complemento a las estrategias mucho más tácticas.
La obvia y la que todos tenemos en mente es la parte de tecnología, una tendencia que claramente lleva destacando en los últimos diez años y creemos que va a continuar.
El momentum en la inteligencia artificial es muy fuerte, creemos que todavía va a seguir, pero frente a este movimiento de corto plazo, creemos que van a venir futuras nuevas olas de innovación, que van a darle más recorrido a este sector tecnológico con crecimientos de beneficios muy por encima de lo que serían los medios de mercado.
Con lo que tendencia de largo plazo, tecnología siempre ha tener en la cartera y una tendencia que está muy relacionada con esto, son todas aquellas industrias y sectores que se benefician de la tecnología. Bien, porque la adoptan y también porque son necesarias para el desarrollo de toda la infraestructura tecnológica. Y aquí estaríamos hablando en todo lo relacionado con la inversión en infraestructuras y en electrificación clave para lo que sería el desarrollo también del sector energético. Con lo que el sector tecnológico y que va al sector energético y creemos que también tiene recorrido de largo plazo.
Y por último destacaríamos también el sector de defensa y seguridad en un contexto de un mundo cada vez más polarizado y fragmentado, la independencia desde el punto de vista de seguridad es clave. Y no solo lo vemos desde un punto de vista de gasto, sino creemos que también tiene un componente de inversión muy fuerte que va a favorecer de forma positiva el crecimiento a largo plazo. Con lo que tiene recorrido todas aquellas tendencias que nos vienen por un lado a la parte de aumentar capacidades industriales, de seguridad, de defensa e innovación, muy positivas también para la cartera y con recorrido.