El dividendo se ha convertido en la tabla de salvación de Telefónica en bolsa. El precio actual de las acciones de la operadora en el Ibex 35 es de 6,7 euros, lo que le deja en mínimos desde julio de 2012 si se ajusta el precio por dividendos, mientras que si no se tiene en cuenta este concepto está en mínimos desde septiembre de 2002. Su segundo peor momento en bolsa en el siglo XXI.

En lo que va de año, Telefónica se deja un 15,5% en el Ibex 35 y desde que su presidente José María Álvarez-Pallete accediese al cargo de la operadora de telecomunicaciones el 8 de abril de 2016 un 29%.

Entre los factores que explican este mal momento de la ‘teleco’ en el parqué figura su alta exposición al mercado latinoamericano, región que le reporta casi la mitad de sus ingresos. A cierre del pasado año, en España ingresó 12.849 millones de euros, mientras que su segundo mercado es el brasileño con 12.079 millones euros.

Telefónica explica que la evolución de los tipos de cambio redujo en 8,7 puntos porcentuales el crecimiento interanual de los ingresos y en 10 puntos porcentuales el del resultado operativo entre enero y junio. Si bien, el impacto negativo de la depreciación de las monedas en el resultado operativo (oibda) “disminuye significativamente en términos de generación de caja, al reducir el pago en euros de inversiones, impuestos e intereses”. El real brasileño se deprecia un 18% frente al euro en lo que va de año y el peso argentino se desploma un 50,5% frente al euro.

 

José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica.

 

Otro de los catalizadores que pesan sobre la cotización de la compañía que dirige Álvarez-Pallete es su elevado endeudamiento de 43.593 millones de euros por encima de su propia capitalización bursátil en los 34.700 millones de euros, pese a que ha reducido su deuda un 10% en el último año. Es la empresa más apalancada del Ibex 35 por delante de los 34.064 millones que debe Iberdrola.

“Telefónica tiene en la actualidad un ratio deuda neta/ebitda algo inferior a 3 veces, lo que para este tipo de compañías es manejable. El objetivo de su gestores es seguir reduciendo la misma, con objeto de reducir sus costes financieros. Su estrategia de vender activos considerados no estratégicos tiene en parte este objetivo”, explica Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities.

Desde SelfBank, Felipe López-Gálvez comenta que “Telefónica ha sido históricamente una empresa endeudada, pero su capacidad de generar ebitda ha ido menguando. A día de hoy, tiene aproximadamente la misma deuda que en 2009, pero en aquel entonces su ebitda era de 23.000 millones y hoy de 16.000 millones”.

Otro factor que preocupa al mercado es que cada vez que Telefónica se ha propuesto vender activos, se ha encontrado con problemas. Los tuvo cuando las autoridades antimonopolio frenaron la venta de O2 en Reino Unido y su plan de sacar a bolsa a su filial argentina también se ha tenido que posponer por la situación que vive la economía del país. Telefónica vendió el 40% su filial de infraestructuras Telxius por 1.275 millones de euros en noviembre de 2017 tras un proceso largo de negociaciones y este mes de julio colocó otro 10% al fundador de Inditex, Amancio Ortega, por 379 millones.

 

Gráfico de la deuda de Telefónica.

 

López-Gálvez comenta que todavía hay esperanzas en una posible colocación de su negocio británico. “Tras ir a la subasta de frecuencias y adjudicarse un volumen importante, este negocio es más atractivo para un posible comprador, de manera que podría haber llegado el momento de intentar colocar esta filial en el mercado a través de una OPV. A esto se une el hecho de que el nubarrón del Brexit está desapareciendo poco a poco a medida que Reino Unido y la UE van avanzando en las negociaciones. Esto hará que se recupere la confianza en la economía británica y que la inseguridad jurídica deje de ser un escollo para posibles interesados”.

No corre peligro una rebaja del dividendo

Telefónica sitúa su payout (ratio que muestra el porcentaje de los beneficios que una empresa dedica al pago de dividendos) en el 60%, y teniendo en cuenta que el consenso prevé que el beneficio neto pase de los 3.132 millones de euros en 2017 hasta los 3.750 millones este año (aumento del 19,7%) y los casi 4.000 millones en 2019 (crecimiento interanual del 6,6%), este porcentaje irá disminuyendo y haciéndolo más viable.

La dirección que encabeza Álvarez-Pallete es conocedora del efecto negativo que tiene una rebaja de los dividendos y también es consciente de la paulatina reducción que ha ido haciendo la operadora en los últimos años: en 2013 recuperó el dividendo hasta los 0,75 euros tras un 2012 sin pago al accionista, en 2014, 2015 y 2016 se mantuvo en 0,75 euros, mientras que Pallete lo rebajó en 2017 a 0,4 euros, lo mismo que este ejercicio.

Desde el banco de inversión Renta 4, Iván San Félix, comenta que la actual política de dividendos de Telefónica es sostenible en la actualidad. “Espero que sean capaces de generar la caja suficiente para seguir pagando 0,40 euros anuales en efectivo. Aunque Telefónica no crezca, sí es capaz de generar caja. Además, prevemos que el nivel de inversiones vaya cayendo en los próximos años”, estima.

 

Gráfico de la cotización de Telefónica.

 

Una visión que también comparte Eduardo García Argüelles, analista de GVC Gaesco Beka al considerar que la ‘teleco’ prácticamente terminó su reestructuración en España y los gastos extraordinarios vinculados a las compras de la alemana E-Plus y la brasileña GVT. “Refinanció prácticamente toda su deuda con éxito su deuda y en términos orgánicos -excluyendo divisas- el negocio progresa adecuadamente en España, Reino Unidos y Brasil especialmente. Adicionalmente hay que tener en cuenta que las inversiones en despliegue de espectro ya pasó su culmen e irá a la baja”, explica.

García Argüelles destaca que Telefónica ha sido capaz de realizar una refinanciación exitosa de su deuda pasando de un coste medio del 5,37% en 2012 a pagar únicamente un coste medio de intereses del 3,5% a cierre de junio. “Por otro lado, la compañía es capaz de emitir un cupón cada vez más competitivo, bonos híbridos, de modo que estos son considerados 50% renta variable y 50% deuda para las agencias de rating y 100% equity en contabilidad”.

Fernández-Figares, de momento, también ve sostenible el dividendo de la compañía. “Telefónica tiene un ratio de flujo libre de caja para 2018 y 2019 del 10% mientras que la rentabilidad por dividendo que ofrece a precios actuales es del 6% aproximadamente, luego en función de las estimaciones de los analistas la compañía puede mantener su actual política de remuneración al accionista”.

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