Hemos dicho por activa y por pasiva que se está incrementando de manera notable la tensión en la zona euro por la política de tipos negativos que están llevando cabo el Banco Central Europeo. Uno de los puntos más evidentes y que resulta la queja más fuerte de prácticamente todos los participantes que se sienten dañados por esa política, es que estamos en terreno desconocido porque nunca antes se habían tenido los tipos en negativo durante tanto tiempo, así que hay un miedo muy profundo y evidente a las consecuencias que traiga todo esto, sobre todo porque hay confianza cero en que los países con daño hayan hecho los deberes y no presenten una seria amenaza a la estabilidad de la zona euro en el momento en que el BCE tenga que normalizar su política monetaria.
 
Hoy, el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, se ha vuelto a posicionar en modo advertencia al Banco Central Europeo por tener los tipos bajos durante demasiado tiempo, ya que considera que podría aumentar el riesgo de una explosión repentina de las primas de riesgo, por lo que se deberían considerar las implicaciones de los desequilibrios financieros.
 
No es el primero en Alemania en advertir sobre esto, ya que tanto el Ministro de Finanzas como algunos diputados del lado de Angela Merkel siguen lanzando críticas al BCE.
 
Tal y como ya comentamos en algún artículo esta mañana, la preocupación principal es que si los tipos en negativo se mantienen durante años, todo el mundo estará obligado a asumir riesgos para conseguir algo de rentabilidad o incluso mantener el capital, lo que va en contra del sentido de ser un ahorrador.
 
Por lo tanto, si los ahorradores que estaban en la seguridad se ven abocados a buscar riesgo, lo que tenemos es un potencial incremento de las probabilidades de tener burbujas de activos que podrían estallar o incluso generar movimientos inesperados en el mercado que vayan al revés de lo que se espera conseguir con esa política monetaria.
 
Es gracioso, porque ha utilizado alguna palabra que ya fue dicha en manos de un presidente de la Reserva Federal, en concreto Greenspan. Lo que ha dicho es que no se debe ignorar por parte del BCE la potencial exuberancia del mercado creado por estos estímulos excepcionales pues las herramientas que se han creado para poder lidiar con desequilibrios son nuevas, no están completas y todavía no se han entendido completamente.
 
Recordemos, que el Banco Central Europeo en su mandato sólo tiene que velar por la estabilidad de los precios, sin embargo la Reserva Federal tiene un mandato más, que es la de apoyar la economía. El Bundesbank dice que no está a favor de un mandato dual, pero que está convencido que no puede mantenerse al margen cuando se están creando desequilibrios financieros, así que los mismos deben ser tenidos en cuenta dentro de la estabilidad de precios.
 
Entre sus recetas para mejorar la situación, vuelve a tocar la puerta de los bancos, ya que pide mayor fortalecimiento de los bancos y de una nueva regulación que no aliente la tenencia de deuda de otras instituciones financieras.
 
En definitiva, en Alemania se cree que ver los tipos negativos debe ser una situación extraordinaria y además de muy corto plazo, por lo que cuanto más se vea el problema de que esta situación puede ir para largo, más nervioso se van a poner porque los ahorradores de su país más en peligro van a estar.