A estas horas tenemos una sesión negativa en Europa con una clara influencia del giro negativo que pudimos ver en Wall Street el viernes pasado. El primero de los puntos de atención está situado en el sector tecnológico, ya que Apple el viernes tuvo un descenso de casi -3,9% pues se puso encima de la mesa que el posible y nuevamente revolucionario iPhone en su versión 10º aniversario, va a tener aspectos que están por debajo de la competencia actual, por lo que todo el mundo que estaba muy esperanzado en ver otra nueva revolución por parte de la marca de la manzana, se llevó una desilusión bastante importante.

La cuestión no es tanto perder la sensación de que va a romper en cuanto a ventas, sino que poco a poco Apple está perdiendo esa magia que tenía cuando vivía Steve Jobs. Hay que reconocer que tiene millones de seguidores y que compran cualquier cosa que presenten, pero poco a poco ese brillo desaparece al ver que en China las marcas con precios inferiores están comiendo cada vez más terreno, así que la batalla se tiene que ganar a base de innovación, algo que poco a poco está desapareciendo.

Como es de imaginar, una sensación de ventas peores de lo esperado se traslada directamente a la cotización de los proveedores, lo que afecta prácticamente a todas partes.

Ahora mismo, dentro del índice alemán tenemos como peor comportamiento a Infineon con una caída de -4,34%, SAP cae -3,19%, Siemens -1,93%.

Pero la cosa no termina aquí, ya que las ventas se está generalizando en toda Europa y el sector bancario tiene parte de la culpa con un descenso de -1,28%.

La cuestión aquí toca directamente a España. Recuerden los fuertes descensos que ha tenido Liberbank en las últimas sesiones y hoy nos hemos despertado con que la Comisión Nacional del Mercado de Valores ha prohibido la operativa en corto, protegiendo al valor durante un mes. Lo que siempre suele pasar en estos casos es que se protege al valor, pero se desprotege al resto, mandando la idea equivocada a los operadores. Si el banco no tiene problemas, no tiene sentido protegerle. La verdadera razón de todo esto es que hay miedo a que la situación del Popular sea más común de lo que puede parecer en un principio, ya que se ha demostrado que los test de estrés no han valido para nada y nos hemos tenido que comer otra vez un marrón importante. Por lo tanto, el sector bancario vuelve a presentar miedo por parte de los inversores y las ventas son generalizadas.

Ahora mismo tenemos descensos muy comunes superiores a -1%, el Deutsche Bank cae -1,87%, la banca mediana española está teniendo caídas superiores al -2% y los grandes españoles caen más de -1,5%.

Por lo pronto, hay mucha precaución y se empieza a atisbar una diferencia de comportamiento entre la banca europea y la banca americana, aunque debemos estar atentos al comportamiento de ambas piezas en el mercado porque el calvario de Donald Trump no ha terminado. Parece que salió más o menos de pie de la comparecencia del ex director del FBI, pero siguen los ataques y las acusaciones de tener relación con países extranjeros, lo que pone más piedras en el camino para poder tener un rendimiento político a la altura de lo que se espera, aunque en estos momentos ya la esperanza es muy pequeña.