En junio...veremos.

Y desde que el Presidente Draghi pronunció estas palabras, no falta un día en que un nuevo consejero de la entidad salga a los medios para dar su opinión. Sí o no,  hacia instrumentos como tipo de depósito en negativo o QE. Más unanimidad por el momento hacia medidas convencionales (tipos de interés y eliminar el drenaje de SMP) y medidas adicionales de liquidez.

Pero ayer hubo algo nuevo que me gustaría resaltar. Bloomberg recogió de fuentes de la Institución la posibilidad de adaptar las reuniones mensuales al "estilo" de la Fed: más extendidas en el tiempo y con la publicación posterior, entre 2/3 semanas más tarde, de las Actas de la Reunión. Más tiempo para pensar y más transparencia en los comunicados y el razonamiento que los fundamenta. Sin duda, positivo para reforzar el forward guidance que pretenda mandar. Pero no tanto si lo que resta es la ambigüedad y los límites, que pueden existir, en la gestión de la política monetaria.

¿Un ejemplo? Ayer Liikanen mencionó algo que hasta el momento todos habían obviado: ¿tiene el ECB suficiente balance para emprender un QE? Al final, no hablamos de los límites de balance de los bancos centrales nacionales como de la posibilidad de que el ECB pueda asumir el riesgo de crédito que les supondría un proceso de compras de deuda privada y pública de la magnitud que todos tenemos en mente (para que sea efectivo, naturalmente).

Como ven, la disposición existe; la capacidad, veremos.
Pero no hay nada que la clase política no pueda enmendar. Si quiere hacerlo.


José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España