1- En primer lugar unos malos resultados, pero malos a rabiar. Y además bajando previsiones.

2- En segundo lugar, la rebaja de rating del miércoles de Moodys a la categoría de bonos basura. Sus bono se habían recuperado tras todos los problemas que hubo con su filial en México, pero esto fue el remate. Moodys rebajó en un nivel el rating a B3, y además con perspectiva negativa. Moodys alegaba que su apalancamiento estaba subiendo en lugar de bajar como quería la empresa y estaba en 13,9 veces. Las consecuencias de esta rebaja fueron el mayor desplome de la historia de la compañía, con sus bonos alcanzando rentabilidades que dan miedo en un entorno de tipos bajos como el actual. Para que se hagan una idea según Tradeweb, este día el bono vencimiento 2020, cupón 7,625% daba rentabilidad del 19% lo que da una idea del pánico que hay desatado no solo con su cotización en bolsa sino con sus bonos.

3- Y por si faltaba algo aparece el hedge Tyrus Capital reclamando al grupo Villar Mir una fuerte indemnización. Y es que este fondo prestó 180 millones de euros a cambio del 8,3% de capital de OHL, que claro ahora ha perdido mucho valor. Reuters comentaba hoy que Grupo Villar Mir se ha limitado a comunicar a la CNMV que el pacto sigue en vigor, lo cual está muy bien, pero los de Tyrus no van a tirar la toalla fácilmente.

Y yo añadiría un factor 4, y es que la crisis anterior a este tipo de valores le hizo mucho daño, y todos los problemas con su filial en México más.

Si miramos el gráfico semanal es impresionante, en el verano de 2014 casi llego a los 20 horas y ahora ha dividido su valor por 10, valiendo menos de dos.  Marco los niveles de soporte y resistencia más relevantes.  Las cosas no pintan nada bien, esos resultados arrojan sombras de duda muy fuertes sobre la viabilidad de su modelo de negocio.