El presidente del BCE hoy ha vuelto a poner encima de la mesa comentarios para apoyar las decisiones que han debido de tomar el Consejo de Gobierno.
 
Por un lado dice que Europa está en riesgo de sufrir un daño económico muy duradero que viene de una baja productividad y un crecimiento muy bajo, lo que viene a subrayar y a enfatizar que no se puede confiar absolutamente en el BCE como cura para los problemas. Recordemos que prácticamente todos los bancos centrales han estado diciendo sin parar desde el comienzo de la crisis que ellos no son la solución, ya que pueden inundar el mercado con cierta ventaja por parte de la política monetaria, pero que se necesitan reformas internas y estructurales que son las que van a dar solución a los problemas en el largo plazo.
 
No debemos olvidar que uno de los riesgos más fuertes a los que se enfrentan todos los países con problemas es que la acción de los bancos centrales no va a durar para siempre, por lo que si no se llevan a cabo medidas urgentes y profundas, en cuanto desaparezca la ayuda de la política monetaria, los problemas van a venir pero multiplicados de forma muy evidente.
 
Hemos estado viendo los últimos días que todos los esfuerzos por parte del Banco Central no están teniendo los frutos que deberían y eso cada día que pasa hace pensar que la política actual no puede durar mucho más.
 
Con respecto a todo lo anterior, ha dicho que hay muchas razones políticas perfectamente entendibles para retrasar las reformas estructurales, algo que probablemente se refiera a las elecciones, pero es que dice que hay muy pocas razones económicas para ese retraso, así que advierte que el coste de dichos retrasos es demasiado alto.
 
Ha enfatizado que crecer por debajo del crecimiento potencial demasiado tiempo daña la economía porque en vez de hacer que la producción se acerque a la capacidad, lo que se va dar es el efecto contrario, que la capacidad se reduzca a la producción, por lo que en vez de tener una recuperación económica, lo que tendremos es un recorte de una sobrecapacidad, lo que acabaría generando un estancamiento en un bajo crecimiento. Con todo, dice que hay una necesidad de actuar de forma decisiva para aumentar el potencial y considera que se está quedando atrás en cuanto a capacidad de innovación, sobre todo el sector servicios, algo que se necesita para poder explotar el potencial latente de la fuerza laboral de la zona euro y que se puede utilizar aplicando las políticas de activación y del mercado laboral apropiadas.