G-7
en la categoría de Banca y finanzas
El G-7 es un club formado por los principales países industrializados. Los jefes de Estado de estos países se reúnen dos veces al año para reforzar sus relaciones y armonizar su visión sobre las grandes cuestiones económicas y políticas. No es una institución ni una organización internacional, como lo son el Fondo Monetarios Internacional y el Banco Mundial. No tiene, por tanto, una estructura permanente, ni personalidad jurídica, pero sus comunicados son tenidos en cuenta por todos los países.
Desde 1975, El G-7 está formado por los países más industrializados del mundo, Francia, Alemania, Canadá, EE.UU., Italia, Japón y Reino Unido). Desde 1994, y aunque Rusia no forme parte del G-7, el jefe de Estados ruso está habitualmente invitado a participar en la segunda mitad de la cumbre, dedicada a las discusiones políticas. A ellos se ha añadido el presidente d e la comisión Europea. En el año 2000, participaron por primera vez los jefes de Estado de varios países de África y se formó el NEPAD (Nuevos Afiliados para el Desarrollo de África).
En sus orígenes el G-7 se centraba en las cuestiones económicas. Este sigue siendo su principal objetivo, pero los comunicados publicados al finalizar la cumbre se han hecho cada vez más largos y tratan cuestiones cada vez más diversas (panorama macro-económico, comercio, desarrollo y desde 1989 también la evolución de los países en transición). Los Ministros de Asuntos Exteriores y de Economía de los distintos países se encargan de asegurar, durante todo el año, el seguimiento de las decisiones recogidas en los comunicados.
El G-7(G-8) está presidido, de forma rotatoria, por cada uno de los países miembros. Después de la presidencia francesa durante 2003, los presidentes en 2004 son el americano, británico (2005), ruso (2006), alemán (2007), japonés (2008), italiano (2009) y canadiense (2010).
El país que asume la presidencia desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de un determinado año, tiene un papel predominante en la organización de la misma. Esencialmente es él quien determina el orden del día tras haber consultado con los participantes. Lo que le permite imprimir su huella o destacar sus prioridades. No hay una lengua oficial, aunque los comunicados se traducen al francés y al inglés.