Fondos
en la categoría de Banca y finanzas
Consisten en un patrimonio común de numerosos inversores, gestionado por especialistas. Estos valores se custodian en una entidad depositaria (banco o caja), que a su vez se encarga del correcto funcionamiento del fondo. La titularidad de los fondos se demuestra mediante un certificado de participación. Cuando se invierte en un fondo de inversión se recibe un determinado número de participaciones que uno puede convertir en dinero cuando desee.
Se puede distinguir entre:


Fondos de Inversión Mobiliaria (FIM). Pueden invertir en renta fija pública o privada, o renta variable, o bien en los dos (fondos mixtos).
Fondos de Inversión en Activos del Mercado Monetario. (FIAMM). La ley determina que deben invertir en productos a corto plazo (menos de 18 meses), como las Letras del Tesoro o los Pagarés de Empresas.
Los Fondtesoros. Invierten únicamente en valores del Estado. Su principal ventaja es que las comisiones están limitadas por ley.
Fondos garantizados. Garantizan que en un determinado período de tiempo nos devolverán, como mínimo, una determinada cantidad de dinero, por ejemplo, el 100% de lo invertido, aunque la Bolsa baje. Sin embargo, en este caso, perderemos lo que haya subido la inflación ya que los precios habrán subido y nosotros tendremos el mismo dinero.

Ventajas de los fondos.


Riesgo limitado (renta fija o mixto)
Diversificación.
Están gestionados por profesionales.
Alta liquidez.
Ventajas fiscales.
Sencillez. Como una cuenta corriente.

A la hora de contratar un fondo, debemos enterarnos primero de cuáles son las comisiones que nos cobrarán por su gestión e, incluso, por devolvernos nuestro dinero. Las comisiones suelen variar mucho de un fondo a otro, por lo que pueden convertirse en una variable muy importante para calcular la rentabilidad real que obtendremos por nuestra inversión.