En mercados alcistas, como el del 2006, muchos inversores se preguntan cuando hay que escoger la inversión directa en un subyacente y cuando hay que invertir a través de Warrants. En el fondo, ambas inversiones persiguen beneficiarse de una subida del mercado, y sin embargo, el resultado final de una u otra opción será probablemente diferente. ¿Cómo escoger el instrumento adecuado en cada momento?
Para contestar a esta pregunta correctamente debemos analizar en primer lugar cuáles son las principales ventajas de la inversión en este tipo de productos: o Los Warrants permiten invertir al alza o a la baja lo que les dota de cierta versatilidad haciéndoles aptos para cualquier situación de mercado. Al permitir la inversión a la baja a través de Warrants Put, son también un instrumento de cobertura ya que al revalorizarse éstos con las bajadas del mercado compensan las pérdidas de una cartera. o Los Warrants son opciones y como tales, gozan del denominado efecto apalancamiento. Este efecto es el resultado de abrir posiciones en un determinado importe (por ejemplo, los 15 euros que cuesta Telefónica) pagando una cantidad muy inferior (por ejemplo, el euro que cuesta el Warrant Call con Precio de Ejercicio 15 euros). A partir pues de un importe muy inferior, el comprador de un Warrant Call se posiciona de igual manera en la acción, teniendo derecho a recibir lo mismo en el caso de que se revalorice. Este efecto de multiplicar la capacidad de inversión es uno de los principales atractivos de este producto. o El mercado de Warrants es un universo que, desde la Bolsa española, se abre a otros mercados y a todo tipo de activos. Acciones, índices, materias primas o divisas son activos a los que se puede acceder a través de Warrants y pueden ser tanto españoles como extranjeros, y todo ello con el horario, las comisiones de intermediación y la moneda nacional. o Los Warrants están pensados y regulados pensando en el inversor particular, por lo que una de sus principales características radica en la liquidez que existe en mercado. En el mercado de Warrants siempre existen posiciones de compra y venta y los diferenciales entre ambas (spreads) están estrictamente regulados. De esta manera, un inversor que adquiera un Warrant siempre encontrará en mercado un precio para venderlo. De lo anterior puede deducirse que la inversión en Warrants está especialmente indicada en determinadas circunstancias o para determinados perfiles de inversión que analizaremos a continuación: o En mercados con tendencia a corto y medio plazo. Muchas veces el inversor ve clara la tendencia que va a tomar un valor. Si piensa que esa tendencia va a ser recorrida en un plazo muy largo de tiempo, es preferible que invierta en el valor a través de la compra directa en Bolsa o de la venta a crédito en mercado dado que su inversión no estará sujeta a plazos ni vencimientos y le permitirá además recibir, en su caso, dividendos. Sin embargo, en otras ocasiones el inversor puede ver esta tendencia en el medio plazo o puede detectar a través de análisis técnico oportunidades de inversión a corto plazo. Para aprovechar esa temporal situación de mercado, el comprador del Warrant puede invertir en un Call para conseguir beneficiarse del apalancamiento que amplificará los movimientos del activo. A través de la elasticidad, y como consecuencia del menor desembolso realizado, los Warrants Call subirán porcentualmente más de lo que lo haga el activo (de la misma manera, también bajarán más si el activo cae), por lo que aprovecharán en mayor medida esos movimientos en el corto – medio plazo. Una correcta selección del Warrant permitirá realizar la inversión óptima. Para mercados bajitas, la inversión en Warrants Put es más sencilla que la venta en descubierto de acciones. El inversor desembolsa la prima del warrant asumiendo que cuando deshaga su posición (bien porque el Warrant llegue a vencimiento bien porque lo venda en mercado) ganará siempre que reciba más de lo que ha aportado. Además, los Warrants Put son utilizados para cubrir carteras de renta variable, de forma que con su revalorización motivada por la caida del mercado se compensen las pérdidas de la cartera. La cobertura puede realizarse de forma dinámica o estática, dependiendo de si se quiere o no deshacer antes de vencimiento. o En mercados donde reina la incertidumbre. En determinados momentos tales como la celebración de elecciones generales donde las encuestas vaticinan diferencias mínimas entre vencedor y vencido, o la presentación de resultados en una empresa, etc, el inversor puede anticipar un movimiento acusado del mercado si bien desconoce el sentido que dicho movimiento tomará, al alza o a la baja. En estos casos, los Warrants permiten realizar estrategias que permitan obtener beneficios siempre que el mercado suba o baje más allá de un punto determinado. La cuna comprada o el cono comprado son ejemplos de este tipo de estrategias. Además, períodos de incertidumbre pueden hacer subir la volatilidad, factor que afecta positivamente a los Warrants.