Ahora se tarda unos 24 meses en comercializar una promoción completa de pisos nuevos, desde que se obtiene la licencia de obra hasta la certificación final de la misma. Hace dos años se construía en un año y medio y todo estaba ya vendido antes de que se acabara. Hoy, en cambio, una vez levantada, pasan unos seis meses hasta que se entregan las llaves del último piso. Cuáles mantienen el ritmo Eso sí, aclararon que es aplicable a las viviendas de gama media -el grueso-, que cada vez son más pequeñas -de uno o dos dormitorios, en detrimento de las de tres, que dejan de ser mayoritarias en las promociones porque su precio no lo puede pagar un creciente número de hogares-. "Las de lujo y gama baja mantienen el ritmo de ventas", explicó José Manuel Sánchez, director de Análisis de proyectos y estudios de Knigth Frank. Entiende por casas de gama media las que cuestan entre 180.000 y 600.000 euros en Madrid, Barcelona, Valencia y otras grandes ciudades, "valores que varían dependiendo de la provincia". Según Sánchez y Yolanda Lozano, directora de obra nueva del Área residencial de CB Richard Ellis, hace dos años, una promoción se comercializaba en lo que duraba la construcción -entre 18 y 24 meses-, mientras que ahora transcurren entre 24 y 30 meses, es decir, seis meses más desde el fin de la obra. Más claro fue José Antonio Pérez, director del Área de Investigación del Instituto de Práctica Empresarial (IPE): "Hasta 2005, toda la obra nueva se vendía sobre plano. En 2006 se produce un cambio de ciclo debido a las alzas de tipos de interés y los altos precios: terminada la promoción queda un resto de pisos sin vender aún (stock), con lo que el período de venta se ha alargado hasta los dos años. En 2007 está aumentado ese stock". Algo más optimista se mostró Raúl García, director general del Grupo i. De acuerdo a sus estimaciones, en 2000 y 2001, el plazo medio de venta se movía entre tres y siete meses. En 2004 y 2005 era de 15 ó 16 meses y, desde el año pasado, de 21 ó 22 meses, "un ritmo, no obstante, mejor del registrado a mediados de los años 90". El ritmo actual, según García y Lozano, se mantendrá en lo que queda de año y en 2008; aunque Grupo i ve "muy probable" que se acelere tras las elecciones, una vez desaparezca el ruido generado por los políticos con su uso partidista de la vivienda y la corrupción. RR. de Acuña y Asociados es la más pesimista. Estima que ya se tarda más de tres años en vender un piso nuevo, uno más que en 2006, y pinta un escenario "no muy bueno" para este año y el próximo. Parón en la costa Los expertos coinciden en que la dilatación del período de venta es mayor en zonas donde los pisos están más caros: las áreas metropolitanas de Madrid, Barcelona y otras capitales, pero aún mayor en el litoral, en especial en el mercado de segunda residencia, que se ha ralentizado más. Según Pérez, "las ventas en la costa de viviendas turísticas de más de 300.000 euros han sufrido un parón". Ese parón, precisó García, no se ha producido en el Levante, pero sí en la Costa del Sol, a la que el escándalo de Marbella ha hecho mucho daño. En el mercado de segunda mano también se han duplicado los tiempos de venta: hasta 2005 los carteles de se vende duraban como mucho seis meses en los pisos, mientras que actualmente permanecen más de un año, según Lozano, e, incluso, más de dos, según Pérez.