"¿Tendremos que salir de (todos) los activos financieros de largo plazo? No lo creemos, pero la pregunta está justificada puesto que 2011 ha sido desastroso para no pocos de esos activos y a veces no ha estado en absoluto en consonancia con el entorno macroeconómico[…]"

"Tres ejemplos: si alguien me hubiera dicho en enero de 2011 que la zona del euro atravesaría la peor crisis de su historia y que se cuestionarían los fundamentos mismos de la moneda, habría esperado ver el euro un 15% por debajo de su cotización de principios de año frente al dólar en lugar de un descenso de apenas el 3%, que es lo que ha ocurrido. Si alguien me hubiera dicho en enero de 2011 que la economía china iba a registrar un crecimiento del 9% mientras que la recesión planearía sobre Europa, habría esperado una clara rentabilidad superior de la renta variable china frente a los índices europeos y no a la inversa, como ha ocurrido realmente. Finalmente, si alguien me hubiera dicho en enero de 2011 que el precio del barril de petróleo subiría un 14% y el de la onza de oro casi un 9%, habría esperado una rentabilidad positiva de los sectores de servicios petrolíferos y minas de oro y no la caída registrada por estos valores, que se dejaron un 12% y un 8,5% respectivamente. […]"

Europa:
"Es imperativo que en 2012 los tipos de referencia de la zona del euro bajen más y que el euro se debilite. Las reformas estructurales que necesita la zona del euro requieren una devaluación previa que permita, al menos a los países más débiles, recuperar su competitividad."

EE.UU:

"A pesar de la contracción del sector público, la economía estadounidense parece tener aún cierta capacidad de tracción. No obstante, los motores que han contribuido a este repunte de la actividad son frágiles."
"El principal riesgo que pesa sobre la economía estadounidense es de naturaleza política."
"En cuanto al apoyo monetario por parte de la Fed, éste parece descartado, al menos durante el primer semestre."

China:
"Las razones que explican el decepcionante comportamiento de las Bolsas de Shanghái y Hong Kong son: una excesiva expansión del crédito, una distribución de los capitales dudosa o inapropiada y las tensiones inflacionistas que han durado más tiempo del que habíamos previsto y que han exigido un importante endurecimiento monetario."
"Lo que creemos que es importante, y quizá difícil de concebir desde Europa, es que en China estos problemas se solucionarán mediante el crecimiento y no por la acumulación de medidas de austeridad."