Reducción del riesgo político, mejora macro a pesar de ciertos tropiezos en Estados Unidos, bancos centrales acomodaticios pero con las ‘estrategias de salida’ listas… La rentabilidad de la deuda no es para tirar cohetes, pero los expertos siguen dejándole un hueco en cartera.

Aliviadas las incertidumbres políticas en Europa, con el mercado manteniendo la fe en la Administración Trump (a pesar de que sus promesas no se vuelven certezas aun…), la recuperación económica avanza en la Zona Euro y, aunque pierde cierto momentum al otro lado del Atlántico, no descarrila; mientras, los bancos centrales han ido dejando clara su ‘hoja de ruta’, creando cierta tensión el Banco Central Europeo (BCE) y con una buena recepción del plan de la Reserva Federal (Fed) de reducir su balance (sin llegar a descontarse el tercer incremento previsto para este año).

Un contexto, coinciden los analistas, completamente favorable para la renta variable… Con todo, cierta sensación de vértigo y la necesidad de ‘no poner todos los huevos en la misma cesta’, lleva a no pocos de ellos a mantener un espacio en cartera para la renta fija. A pesar de que reconocen su sobrevaloración y, sobre todo, el peligro que suponen las alzas de tipos, aun cuando se esperan graduales.

“A pesar de las diferentes retóricas que manejan Fed y BCE, los rendimientos de los bonos alemanes y estadounidenses continúan avanzando (…) Es reconfortante ver que el mercado de deuda es eficiente”, afirma Markus Allenspach, de Julius Baer.

Concretamente, llama la atención sobre el comportamiento de la rentabilidad del papel germano a cinco años con el norteamericano: “Para los inversores es básicamente lo mismo invertir en yields negativas a este lado del Atlántico o comprar treasuries y pagar por la cobertura del riesgo cambiario”, destaca.

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“Los bajos rendimientos actuales justifican el mantenimiento de una estrategia de inversión activa, que adopte un enfoque holístico y sin restricciones”, apunta Christel Rendu de Lint, de UBP. Aunque la situación del mercado parece ahora más clara, añade, “no se debe olvidar el riesgo de tipo de interés, porque la rentabilidades son extremadamente bajas, sobre todo en Europa”.

Así las cosas, apuestan por crédito estadounidense, “atractivo en comparación con su equivalente del Viejo Continente”, más allá de la renovada incertidumbre sobre el petróleo. Apuntan además a la “deuda financiera subordinada, seleccionada cuidadosamente”. Los últimos eventos sucedidos en Italia o España (Banco Popular) “significan que los inversores deben centrarse en bancos sistémicos, pues ya han limpiado sus balances y reestructurado sus negocios”.

Por su parte, David Hoag, gestor de Capital Group, apunta: “La Fed se muestra prudente en su proceso de subida de tipos, ante la posibilidad de que alguna perturbación a escala mundial pudiera desbaratar sus planes. La fuerte demanda de bonos a escala nacional e internacional también favorece que los tipos se mantengan en un rango relativamente bajo. No obstante, aun en el caso de que los tipos suban más de lo que indican estos factores, si lo hacen de forma gradual los fondos de bonos podrían absorber las caídas de precios asociadas. Y el aumento de los rendimientos puede contribuir a evitar las pérdidas en renta fija”.

 

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Finalmente, en lo que respecta a Europa, su compañero, Thomas Hogh, destaca que “después de varios meses en los que se ha llegado a dudar de la continuidad de la Zona Euro, los inversores encuentran ahora oportunidades más claras en los mercados europeos de renta variable, especialmente en el crédito soberano. No obstante, pensamos que los inversores deben seguir siendo selectivos. La deuda de los países periféricos presenta unos fundamentales diferenciados entre sí, lo que podría ofrecer  portunidades procedentes de subidas de calificación, como es el caso de Portugal”.

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